Estados Unidos enfrenta una ola de caídas en los mercados bursátiles este viernes, marcada por el repunte del petróleo y el aumento de las tensiones en Medio Oriente. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llevado el precio del crudo Brent a superar los US$112 por barril, lo que ha generado preocupación global sobre un posible shock inflacionario. El S&P 500 cayó un 1,67%, completando cinco semanas consecutivas de pérdidas, la peor racha desde 2022.
El detonante de esta situación fue el cierre práctico del estrecho de Ormuz, crucial para el suministro global de petróleo, debido a los ataques entre Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes y la respuesta de Teherán en el Golfo Pérsico. Los analistas advierten que, si el conflicto se prolonga, el crudo podría alcanzar incluso los US$200 por barril, lo que afectaría gravemente la inflación y el crecimiento económico mundial.
El impacto en los mercados ha sido inmediato y generalizado. El sector de consumo discrecional lideró las pérdidas en el S&P 500, seguido por tecnología, comunicaciones y finanzas. El Nasdaq 100 cayó un 1,93%, entrando oficialmente en corrección tras perder más del 10% desde su máximo reciente. El Dow Jones también retrocedió un 1,73%, acercándose a territorio de corrección.
Además del petróleo, otros factores están alimentando el nerviosismo. La confianza del consumidor en Estados Unidos cayó a un mínimo de tres meses, mientras que las expectativas de inflación a un año aumentaron. Esto ha llevado a los rendimientos del Tesoro a niveles máximos, con la tasa a 10 años alcanzando el 4,48%, su punto más alto desde mediados de 2025. Los altos rendimientos impactan negativamente en las acciones al reducir su atractivo frente a los bonos y elevar el costo de financiamiento para las empresas.
Funcionarios de la Reserva Federal han expresado preocupación por el equilibrio entre inflación y crecimiento. La gobernadora Lisa Cook señaló que el aumento del petróleo ha inclinado los riesgos hacia una mayor presión inflacionaria, lo que refuerza la política monetaria restrictiva.
En paralelo, el oro intentó estabilizarse con un rebote del 4,1%, aunque acumula una pérdida del 15% desde el inicio del conflicto. Las criptomonedas también sufrieron, con el bitcoin cayendo un 5% hasta los US$65.547, presionado por el vencimiento de opciones por US$14.000 millones y un aumento en la demanda de coberturas bajistas.
En América Latina, el dólar estadounidense mantiene un sesgo alcista, con monedas como el peso chileno y el colombiano avanzando gracias al repunte de las materias primas, mientras que el real brasileño y el peso mexicano retrocedieron.
Las empresas también sintieron el impacto. Microsoft enfrenta su peor trimestre desde la crisis financiera de 2008, con una caída del 24% en lo que va del año debido al alto gasto en infraestructura de inteligencia artificial y la competencia con firmas como OpenAI. Braskem, por su parte, reportó pérdidas trimestrales de US$2.060 millones y expresó dudas sobre su viabilidad.
El panorama sigue siendo incierto, con el mercado pendiente de la evolución del conflicto en Medio Oriente y la posible reapertura del estrecho de Ormuz. Como resumió Mark Hackett de Nationwide, “la incertidumbre y los titulares están dominando el comportamiento del mercado más que los fundamentos”.





