Tras décadas de esfuerzo, el comunicador dominicano Jhoel López comparte su viaje de superación
Desde los 12 años, Jhoel López supo que su destino estaba en la televisión, pero el camino no fue fácil. En una reciente entrevista para Yayo Pinto Podcast, el presentador dominicano —figura emblemática de la industria con tres décadas de trayectoria— reveló cómo superó la pobreza, el rechazo y los obstáculos para convertirse en uno de los rostros más reconocidos de su país.
Su historia comienza en Los Mina, un barrio humilde de Santo Domingo, donde acompañaba a su madre —trabajadora de limpieza en la Universidad Autónoma— antes de ir a la escuela. "Esto es lo que yo quiero ser y es lo que voy a ser", se repetía mientras caminaba kilómetros hacia los estudios de Radio Televisión Dominicana (RTVD), donde esperó horas para conseguir su primera oportunidad en un programa conducido por Iamdra Fermín.
Aprendizaje sin sueldo y sacrificios
Durante 16 años, López trabajó como pasante sin remuneración. "El proceso es lo que antecede al éxito", reflexionó sobre esa época en la que, incluso, abandonó el bachillerato por falta de recursos. Un empleo posterior en una empresa de refrescos marcó un punto de inflexión económico, pero nunca dejó de lado su pasión por los medios.
El comunicador también habló de los momentos difíciles, como su salida del programa Conectados, que él mismo creó. Lejos del resentimiento, lo calificó como una lección para salir de su zona de confort. Más tarde, El Escándalo del 13 y su actual proyecto, Me Gusta de Noche, confirmaron su versatilidad y alcance internacional.
Crítica a los influencers y defensa del contenido de calidad
López cuestionó el papel de algunos creadores digitales que priorizan lo polémico sobre el valor social. "Con calidad se puede ser tan viral como con obscenidades", afirmó, citando el éxito del pódcast británico The Diary of a CEO como referencia. Para él, la audiencia merece mensajes que inspiren, no solo entretengan.
Familia, fe y futuro
Al hablar de sus prioridades, destacó a su familia y su fe como pilares. Sobre la política, no descartó incursionar en el futuro, pero enfatizó que su contribución actual es desde los medios. Su mayor sueño, sin embargo, es alejarse del ritmo frenético: "Me visualizo en una casa en la montaña, con tranquilidad y las personas que amo".
Para los jóvenes que buscan emprender, su mensaje fue claro: "Las oportunidades no siempre llegan; a veces hay que crearlas". Su historia, marcada por la resiliencia, sigue siendo un testimonio de cómo la disciplina y la convicción pueden transformar los sueños en realidad.








