El comercio ilícito en República Dominicana: un riesgo para la salud y la economía
Una mujer descubre medicamento sin registro estatal tras sufrir efectos adversos
Lidenny Abreu compró acetaminofén en un colmado para aliviar su fiebre de más de 40 grados. Pero el dolor de cabeza empeoró. Al revisar el Registro Sanitario del Ministerio de Salud Pública, descubrió que el medicamento no estaba autorizado en el país. "Imagina si hubiera sido otro fármaco para una enfermedad grave", dijo, exponiendo un problema mayor: el comercio ilícito, que pone en riesgo la salud y drena millones al Estado.
El flagelo del comercio ilegal
El caso de Abreu es solo la punta del iceberg. Medicamentos falsificados, cigarrillos ilegales, bebidas adulteradas y competencia desleal de comerciantes extranjeros —especialmente chinos— están arrasando con pequeños negocios locales. Iván García, un comerciante, denuncia que estos establecimientos operan sin pagar impuestos ni cumplir regulaciones, desplazando a empresas dominicanas.
Sector formal bajo presión
Fernando Pinales, de la Confederación de Mipymes, explica que tiendas informales venden productos importados a precios irrisorios, evadiendo impuestos como el ITBIS. "La industria textil ya no puede competir", afirma. Catorce gremios se han unido para exigir acciones contra estas prácticas, pidiendo intervención de Salud Pública, Proconsumidor y Aduanas.
Avances y desafíos
El ministro de Industria, Víctor "Ito" Bisonó, destaca logros: decomisos de 160 millones de productos ilegales, 50 sentencias condenatorias y cuatro años sin muertes por alcohol adulterado. Sin embargo, persisten retos. Según la OMS, el 30% de los medicamentos en Latinoamérica son falsificados, y en República Dominicana, el 30% del mercado de cigarrillos es ilegal.
Cifras alarmantes
- 130,127 unidades de cigarrillos incautados en 2024.
- 22 millones de medicamentos ilegales decomisados.
- 7,000+ productos sanitarios y 5,000+ de higiene personal retenidos.
Mientras las autoridades refuerzan controles, casos como el de Abreu recuerdan que el comercio ilícito sigue siendo una amenaza tangible, tanto para el bolsillo como para la vida.





