Mujeres rurales dominicanas impulsan un modelo agrícola sostenible que genera ingresos y empoderamiento
Más de 200 mujeres en República Dominicana están transformando la agricultura de subsistencia en un negocio rentable, con ventas directas a hoteles y comunidades, gracias a proyectos apoyados por la FAO, el Ministerio de Agricultura y el programa Supérate. Este modelo, que combina producción orgánica y acuicultura, ha permitido a estas emprendedoras aumentar sus ingresos y acceder a créditos formales, un sector donde la participación femenina creció un 42% entre 2021 y 2024, según datos oficiales.
De la subsistencia a la empresa familiar
Anacheta Jiménez, con cuatro décadas de experiencia agrícola, ejemplifica este cambio. Ahora involucra a sus nueve nietos e hijos —algunos con formación universitaria— en un negocio que abastece a hoteles en La Altagracia. "Enseñé a mi familia a sentirse orgullosa del campo", afirma. Como ella, muchas han pasado de cultivar para autoconsumo a gestionar cadenas de suministro locales, con cultivos como lechuga, plátano y tilapia.
El proyecto Casa Sombra María Ruiz, parte de la iniciativa Campo Conecta, proporciona infraestructura, riego y biodigestores, reduciendo la dependencia de condiciones climáticas. "Antes trabajábamos sin agua ni asistencia técnica; hoy tenemos herramientas para producir todo el año", explica Ámbar Rijo, líder comunitaria.
Impacto económico y desafíos
Las ventas se dividen: 20% se reinvierte en gastos operativos y el resto se distribuye equitativamente entre las productoras. Club Med y Viva by Wyndham son algunos de sus clientes. Sin embargo, persisten retos:
- Financiamiento: Las mujeres cubren el 80% de los costos de insumos, aunque reciben apoyo en tecnología.
- Brecha de género: Solo el 35% de las tierras agrícolas del país están en manos de mujeres, según la FAO, lo que limita su acceso a créditos.
Un modelo replicable
El esquema incluye capacitación en agroecología y manejo financiero. Andrés Cedano, especialista de la FAO, destaca su potencial: "Estas mujeres demuestran que la agricultura sostenible puede ser rentable y reducir la inseguridad alimentaria". Con una población femenina de 5.4 millones en el país, el proyecto aspira a escalarse a otras regiones.
El cierre de brechas económicas y el impulso al turismo agroecológico son los próximos pasos para un grupo que ya ha sembrado, literalmente, las bases de su independencia financiera.





