La hidroeléctrica de Palomino: clave en la recuperación energética y desafíos para Bohechío

La hidroeléctrica de Palomino: clave en la recuperación energética y desafíos para Bohechío

El corazón de la energía dominicana: cómo la hidroeléctrica de Palomino cambió el rumbo del país

En las montañas de Bohechío, provincia San Juan, se encuentra una de las obras estratégicas más importantes para el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) de República Dominicana: la hidroeléctrica de Palomino. Este proyecto, inaugurado en 2012, no solo ha sido clave para estabilizar el suministro energético del país, sino que también ha generado ahorros millonarios y reducido las emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, su impacto va más allá de la generación de electricidad, abarcando desde la regulación de ríos hasta la promoción del ecoturismo.

Un pilar para la recuperación energética

Palomino fue una de las centrales encargadas de restablecer el servicio eléctrico tras el apagón nacional de noviembre de 2025. Ubicada a 427 metros sobre el nivel del mar, esta hidroeléctrica aprovecha las aguas del río Yaque del Sur, represadas en un embalse situado a 760 metros de altitud. Junto a otras centrales como Jigüey, Valdesia y Tavera, Palomino ha sido fundamental para garantizar la estabilidad del SENI, especialmente en momentos críticos.

Desde su puesta en marcha, la central ha aportado 1.6 millones de megavatios-hora (MWh) al sistema eléctrico nacional, evitando la importación de 68.4 millones de dólares en barriles de petróleo y reduciendo en más de dos millones de toneladas las emisiones de CO₂. Su construcción, financiada en parte por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), representó una inversión de 450 millones de dólares, pero sus beneficios han superado con creces ese costo.

Más que energía: agua y desarrollo

Las presas dominicanas cumplen una triple función: regulan los ríos, garantizan el suministro de agua para consumo humano y agrícola, y producen energía limpia. Palomino es un ejemplo claro de ello. Además de su aporte energético, la presa ha sido crucial para evitar inundaciones en las zonas bajas del Yaque del Sur y ha apoyado la producción agropecuaria de la región.

Sin embargo, su impacto también se ha visto limitado por los períodos de sequía que afectan al país. En los años más secos, la producción de energía hidroeléctrica puede disminuir hasta un 15%, lo que subraya la importancia de proteger las cuencas hidrográficas y mejorar la infraestructura para almacenar agua.

Beneficios económicos y desafíos sociales

El sistema de presas dominicano ha aportado más de 43,000 millones de pesos al Estado desde 2020, según datos oficiales. Rafael Salazar, administrador de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid), destaca que estas obras “se pagan solas” gracias a los ahorros que generan y al impacto positivo en sectores clave como la agricultura y el turismo.

No obstante, en Bohechío, la comunidad que alberga la hidroeléctrica de Palomino, los residentes sienten que los beneficios locales han sido escasos. Aunque el gobierno ha realizado algunas inversiones sociales, como la construcción de un mercado municipal y un estadio de sóftbol, los habitantes reclaman más apoyo para reactivar la agricultura y mejorar las condiciones de vida en la zona.

El futuro del agua y la energía

Expertos como René Mateo, subadministrador de la Egehid, advierten que República Dominicana necesita almacenar más agua para enfrentar los retos del cambio climático y garantizar un suministro estable de energía. Actualmente, el país solo almacena el 13% de su agua disponible, muy por debajo del 40% recomendado.

Salazar insiste en la importancia de ejecutar el Pacto por el Agua, una iniciativa que busca fortalecer la planificación y construcción de nuevas presas. “El país tiene que construir todas las presas que pueda. Son necesarias y se pagan”, afirma.

Conclusión

La hidroeléctrica de Palomino es un ejemplo de cómo las grandes obras de infraestructura pueden transformar un país. Desde su aporte energético hasta su impacto en la agricultura y la protección ambiental, esta central ha demostrado ser un pilar clave para el desarrollo de República Dominicana. Sin embargo, su éxito también plantea desafíos, como garantizar que los beneficios lleguen a las comunidades locales y enfrentar las sequías que amenazan la producción de agua y energía. El país tiene ante sí la oportunidad de construir un futuro más sostenible, siempre que siga invirtiendo en proyectos como este.

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