La avenida Duarte: de epicentro comercial a símbolo de adaptación económica en República Dominicana
Durante décadas, los letreros verticales de las tiendas en la avenida Duarte marcaron el pulso comercial de Santo Domingo. Hoy, esta icónica vía enfrenta un desafío económico: mantener su relevancia en un país donde el comercio se ha diversificado, los centros comerciales proliferan y las compras en línea ganan terreno. Aunque sigue siendo un referente para productos accesibles, su transformación refleja los cambios estructurales de la economía dominicana.
El auge y la reinvención de un distrito comercial
Inaugurada en 1936, la avenida Duarte se consolidó como el principal centro de venta de telas y calzado entre las décadas de 1960 y 1970, aprovechando el limitado desarrollo económico del país. "Era el lugar al que todo el interior venía a comprar", explica José Luis García, tesorero de la Asociación de Comercios de la Avenida Duarte (Asoduarte) y dueño de Almacenes La Paloma. Sin embargo, la expansión de centros comerciales y el surgimiento de tiendas en otras provincias redujeron su hegemonía.
Los comerciantes han respondido diversificando su oferta. Donde antes predominaban las telas, ahora venden ropa confeccionada. "La Duarte no ha caído, pero ya no es el único destino", admite García. Datos de Asoduarte revelan que, de 96 asociados en su peak, hoy solo quedan 24, entre tiendas e hipermercados.
Los desafíos: competencia desleal y cambios generacionales
Los comerciantes identifican cinco obstáculos clave:
- Las pacas (ropa de segunda mano importada), que pagan menos impuestos.
- El comercio electrónico, que opera con ventajas fiscales.
- La crisis en Haití, que redujo el flujo de compradores haitianos.
- El comercio irregular, incluyendo negocios que evaden regulaciones laborales o tributarias.
- La falta de transporte público eficiente, con ausencia de rutas de la OMSA.
"Nos afecta cualquier negocio que no cumpla las leyes", señala Robert Fernández, presidente de Asoduarte. Además, el relevo generacional ha acelerado el cierre de tiendas emblemáticas como Almacenes Jerusalén o La Isla. "Muchos herederos prefieren invertir en otros sectores", explica Fernández.
Remodelaciones y resiliencia
La avenida ha sido objeto de múltiples intervenciones urbanas, desde la eliminación de letreros verticales en 2003 hasta remodelaciones recientes para modernizar su infraestructura. Para Fernández, la Duarte es como un "camaleón" que se adapta. Juan Luis Santos, de Centro Moda, la define como "un espejo de la realidad económica dominicana": accesible, dinámica y en constante evolución.
Pese a los retos, la Duarte mantiene su atractivo en fechas clave como el Día de las Madres o San Valentín, cuando el flujo de compradores repunta. Su historia es un recordatorio de cómo los centros comerciales tradicionales pueden sobrevivir —aunque no sin cambios— en economías en transformación.




