Las exportaciones de América Latina y el Caribe crecieron un 6,4 % en 2025, superando el incremento del 4,7 % registrado el año anterior, según un informe publicado este jueves por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este crecimiento, impulsado principalmente por un aumento en el volumen de bienes exportados, refleja una recuperación gradual de la actividad comercial en la región, a pesar de los desafíos generados por la política arancelaria del expresidente estadounidense Donald Trump.
Desempeño regional
Mesoamérica lideró el crecimiento con una expansión del 7,2 % en sus exportaciones, casi el doble del 3,8 % registrado en 2024. México, uno de los principales actores comerciales de la región, vio un aumento del 6,6 % en sus ventas al exterior, frente al 4,2 % del año anterior. Centroamérica también destacó, con un notable crecimiento promedio del 11,5 %, tras haber experimentado un estancamiento en el período previo. En América del Sur, las exportaciones aumentaron un 5,1 %, ligero incremento comparado con el 4,4 % de 2024. Por otro lado, el Caribe moderó su crecimiento, pasando del 41,2 % al 14,6 % en el último año.
Factores detrás del crecimiento
El informe del BID atribuye este avance principalmente al mayor volumen de bienes exportados, más que a un aumento significativo en los precios. Sectores como la minería, especialmente el oro, el cobre y la plata, junto con la agroindustria, que incluye productos como café, cacao, frutas y carnes, fueron claves en este desempeño. También contribuyeron los sectores manufactureros, como los suministros médicos, vehículos y plásticos.
Importaciones y demanda interna
En cuanto a las importaciones, la región también mostró dinamismo, con un crecimiento del 6,1 % en 2025, después de un aumento del 3,2 % en 2024. Este repunte está relacionado con la recuperación de la demanda interna y la evolución del comercio global, según el BID.
Perspectivas y desafíos
Aunque el informe sugiere que América Latina y el Caribe podrían estar entrando en una fase de expansión comercial sostenida, advierte que los riesgos para el comercio regional siguen siendo moderados y que las perspectivas están sujetas a un entorno de alta incertidumbre. Para mantener este impulso, el BID recomienda que los países implementen reformas para reducir costos comerciales y atraer inversiones que mejoren la productividad y competitividad de sus economías en los mercados internacionales.
En conclusión, el comercio internacional sigue siendo un motor clave para el crecimiento económico en la región, pero su futuro depende de la capacidad de los gobiernos para enfrentar los desafíos actuales y aprovechar las oportunidades emergentes.





