El miedo al éxito: la barrera invisible que frena a los microempresarios dominicanos
Para muchos microempresarios en República Dominicana, el inicio de un nuevo año no solo significa nuevas oportunidades, sino también enfrentarse a un desafío silencioso: el miedo al éxito y a la formalización. Este temor, alimentado por creencias limitantes y desconocimiento fiscal, se ha convertido en un obstáculo para el crecimiento de sus negocios.
Creencias limitantes y el peso del entorno
Edward Núñez, contador público y asesor financiero, explicó en una entrevista radial cómo las creencias familiares afectan el desarrollo de los emprendedores. "Muchos crecieron viendo que el dinero solo llegaba con sacrificio y sufrimiento. El inconsciente termina asociando el progreso económico con dolor, y eso genera rechazo al crecimiento", señaló. Esta mentalidad no solo limita su capacidad para avanzar, sino que también perpetúa la informalidad en sus negocios.
Informalidad: un riesgo disfrazado de protección
Gran parte de los emprendedores opera desde el miedo: miedo a los impuestos, a la formalización y a "que el Estado se quede con su dinero". Sin embargo, Núñez advierte que esta percepción es engañosa. "No formalizarse no evita pagar impuestos; lo que hace es exponerte a multas, sanciones y deudas acumuladas que llegan cuando menos lo esperas", explicó.
Además, muchos emprendedores cometen el error de creer que las transacciones bancarias o el uso del verifón son suficientes para cumplir con sus obligaciones fiscales. "Cuando se recibe un pago con verifón, solo se está pagando una parte mínima del ITBIS. El resto queda pendiente y se acumula silenciosamente", indicó.
Autoempleados, no empresarios
Núñez hizo hincapié en una realidad cruda: muchos microempresarios no son realmente dueños de negocios, sino autoempleados. "El emprendedor dominicano, en la mayoría de los casos, no se paga a sí mismo. Hace de cajero, gerente, vendedor y servicio al cliente sin contabilizar su salario. Si se pagara, descubriría que su negocio está en números rojos", afirmó. Un negocio real, según él, es aquel que puede funcionar sin la presencia constante del dueño, algo imposible sin formalización y control financiero.
La formalización como clave del crecimiento
De cara al año 2025, Núñez recomienda a los emprendedores identificar su sector, conocer las reglas fiscales que les aplican y perder el miedo a la formalización. "Hay sectores como la belleza, la salud o los gimnasios que no pagan ITBIS, pero muchos no lo saben por falta de orientación", explicó.
Además, destacó que solo los negocios formalizados pueden acceder a financiamientos reales, programas para PYMES y oportunidades de expansión. "Lo que no se mide, no se mejora. Y un negocio informal no se puede medir", puntualizó.
Un llamado a la acción
El mensaje de Núñez es claro: vender más no resuelve los problemas de un negocio desordenado. La clave está en educarse, formalizarse y planificar. "El que sabe vender siempre tendrá trabajo, pero el que sabe administrar su negocio, tendrá crecimiento", concluyó.
En este nuevo año, la invitación es a dejar atrás los miedos y dar el paso hacia la formalización, un camino que no solo asegura la supervivencia del negocio, sino también su crecimiento sostenible.





