EE.UU. y potencias emergentes aceleran acuerdos para reducir la dependencia de las tierras raras de China
En medio de una creciente competencia global por los minerales críticos, Estados Unidos ha intensificado la firma de acuerdos con países como Australia, Japón y Brasil para diversificar el suministro de tierras raras, esenciales en industrias como la defensa, la electrónica y los vehículos eléctricos. China, que controla el 70% de la producción mundial y el 90% del procesamiento, ha utilizado estos recursos como arma en tensiones comerciales, lo que ha llevado a otras naciones a buscar alternativas.
El dominio chino y los esfuerzos por contrarrestarlo
China posee casi la mitad de las reservas mundiales de tierras raras —un grupo de 17 elementos químicos, como el neodimio y el itrio— y ha consolidado su liderazgo durante décadas mediante subsidios y avances tecnológicos. Sin embargo, su monopolio ha generado preocupaciones geopolíticas. "Es viable reducir la dependencia, pero no desplazar a China a corto plazo", señala Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico de Natixis.
Brasil e India, por ejemplo, firmaron este sábado un acuerdo para cooperar en la explotación de minerales críticos, con el objetivo de reducir su exposición al gigante asiático. Brasil, que alberga las terceras mayores reservas de tierras raras, permitirá a empresas indias acceder a sus yacimientos sin aranceles. No obstante, expertos advierten que los resultados concretos podrían tardar años debido a desafíos logísticos y regulatorios.
Los desafíos de la diversificación
Estados Unidos ha sellado pactos similares con Australia, Malasia e Indonesia, este último un actor clave en níquel y con potencial en tierras raras. Aun así, construir cadenas de suministro alternativas requerirá inversiones masivas y tiempo. Según proyecciones, China podría mantener entre el 50% y el 75% del mercado refinado hasta 2035.
El reciclaje de estos minerales surge como otra opción, aunque limitada. "Podría cubrir hasta el 40% de la demanda futura en imanes y electrónicos", explica García-Herrero. Sin embargo, los costos elevados y la falta de infraestructura complican su escalamiento.
El panorama global
La Unión Europea, que importa el 70% de sus tierras raras desde China, carece casi por completo de producción propia. Mientras tanto, la creciente demanda de vehículos eléctricos y tecnología verde intensifica la carrera por asegurar estos recursos. Como reflexión final, la frase del exlíder chino Deng Xiaoping en 1992 sigue vigente: "Oriente Medio tiene petróleo; China tiene tierras raras".
La reducción de la dependencia avanza, pero el camino es largo y complejo.





