Impacto de la operación con Devers sigue generando controversia en los Red Sox
El intercambio que envió a Rafael Devers fuera de los Red Sox sigue siendo tema de debate en la MLB, no solo por la salida del tercera base estrella, sino por los resultados dispares de los jugadores involucrados en el acuerdo. Mientras algunos prospectos han florecido en sus nuevos equipos, otros refuerzan la percepción de una gestión cuestionable por parte de Boston.
El paquete recibido a cambio de Devers incluía al lanzador Kyle Harrison, el relevista Jordan Hicks y los prospectos James Tibbs III y José Bello. Sin embargo, solo Bello permanece en la organización, actualmente en ligas menores. Harrison, transferido a los Brewers, ha brillado con un 2.61 de ERA en sus primeras dos salidas, gracias a un cambio de grip sugerido por un excompañero. Por su parte, Tibbs, enviado a los Dodgers, lidera Triple-A con siete jonrones y un OPS de 1.376, contrastando con su breve paso por Portland.
En el lado negativo, Hicks se convirtió en una pesadilla para Boston: un ERA de 8.20 en 21 apariciones lo situó como uno de los peores relevistas de la franquicia en décadas. Su salida a los White Sox requirió incluir al prospecto David Sandlin, y los Red Sox aún asumen parte de su salario. Con Chicago, su rendimiento no ha mejorado (7.94 de ERA).
El contexto agrava la percepción: Devers, aunque criticado por su defensa, mantiene números sólidos con su nuevo equipo, mientras que las piezas obtenidas por Boston —excepto Bello— han tenido trayectorias opuestas fuera de la organización. La falta de retorno inmediato y el pago continuo por jugadores como Hicks refuerzan las dudas sobre la estrategia de la dirigencia.
Con la temporada en marcha, las consecuencias de esta operación siguen definiéndose. Mientras Harrison y Tibbs emergen como talentos prometedores en otras franquicias, Boston enfrenta el desafío de justificar una decisión que, por ahora, parece inclinar la balanza en contra.




