La venta de entradas para la Copa Mundial de la FIFA 2026 enfrentó problemas técnicos este miércoles, generando frustración entre los aficionados. El reinicio de las ventas, en la fase denominada "última oportunidad", coincidió con la confirmación final de los 48 equipos clasificados para el torneo, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Largas colas virtuales y errores en los enlaces de compra marcaron el inicio de esta etapa, que permite por primera vez seleccionar ubicaciones específicas en los estadios.
Según informó la FIFA, algunos usuarios fueron redirigidos a una fila destinada exclusivamente a los seguidores de las seis selecciones que lograron su clasificación el martes. Aunque la entidad aseguró que los problemas fueron resueltos cerca del mediodía, muchos aficionados permanecieron más de 90 minutos en espera. Además, no todas las entradas disponibles se pusieron a la venta de inmediato, ya que la organización planea liberarlas progresivamente hasta el inicio del torneo.
Este es el quinto período de venta tras varias fases anteriores, incluida una venta anticipada exclusiva para titulares de tarjetas Visa en septiembre. La FIFA utiliza un sistema de precios dinámicos, que ha sido criticado por su impacto en la accesibilidad. Los boletos oscilan entre $140 y $8,680, aunque se han asignado entradas de $60 a cada federación nacional para sus seguidores más leales.
La política de precios ha generado controversia. En marzo, 69 miembros del Congreso estadounidense enviaron una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expresando preocupación por la exclusión financiera que representa este modelo. Además, la FIFA opera su propio mercado de reventa, cobrando un 15% tanto a compradores como a vendedores, una práctica legal en Estados Unidos pero cuestionada en algunos países europeos.
Con la confirmación de Bosnia-Herzegovina, Congo, República Checa, Irak, Suecia y Turquía como las últimas selecciones clasificadas, el campo de participantes quedó completo. Aficionados de naciones eliminadas, como Italia, Polonia y Dinamarca, ahora pueden intentar revender sus entradas. Infantino destacó que la demanda de boletos superó todas las expectativas, calificándola como "equivalente a 1,000 años de Copas Mundiales". Sin embargo, sigue sin aclararse cuántas de esas solicitudes corresponden a las categorías más económicas.
El incidente de este miércoles subraya los desafíos logísticos que enfrenta la organización del mayor Mundial de la historia, tanto en términos de demanda como de accesibilidad. Mientras la FIFA prepara la próxima fase de ventas, los aficionados esperan que los procesos se agilicen y que más entradas asequibles estén disponibles para garantizar que este evento sea verdaderamente inclusivo.




