Los vecinos de Hato Nuevo, en la zona de expansión de Manoguayabo, están hartos. La calle principal que conecta su comunidad con Los Alcarrizos y Palavé está en pésimas condiciones, afectando su día a día. El polvo, el lodo y los baches han convertido la vía en un verdadero dolor de cabeza para cientos de familias.
La Asociación de Juntas de Vecinos de la Zona de Expansión, que representa a 48 organizaciones comunitarias, ha pedido a las autoridades que actúen. Exigen que se retome el proyecto de pavimentación prometido hace años. Este plan incluye la construcción de aceras, contenes y la adecuación de la vía desde la estación de gasolina Nativa hasta Los Alcarrizos y Palavé.
“Estamos cansados de promesas”, dice Marcos Hernández, presidente de la asociación. “El polvo nos enferma cuando no llueve, y cuando llueve, nos quedamos atrapados en el lodo”. El mal estado de la calle no solo afecta la salud de los residentes, sino que también daña los vehículos y dificulta el transporte público, aislando aún más a la comunidad.
La zona de Manoguayabo ha crecido mucho en los últimos años. Nuevas viviendas, escuelas y negocios han surgido, pero la falta de una vía adecuada frena su desarrollo. “¿Cómo puede crecer una comunidad si no tiene calles transitables?”, se pregunta una residente.
Mientras las autoridades no actúen, los vecinos seguirán lidiando con el polvo, el lodo y la frustración. El futuro de Hato Nuevo depende de una solución que, por ahora, sigue siendo solo una promesa.





