Un mes del colapso del Jet Set: 233 muertos, 154 heridos y ninguna justicia
Hoy se cumple un mes de la tragedia que sacudió a República Dominicana. El colapso del techo de la antigua discoteca Jet Set durante un evento musical dejó 233 muertos y 154 heridos, convirtiéndose en uno de los peores desastres en la historia del país. A pesar del impacto, las investigaciones no han avanzado y no hay responsables detenidos.
El 8 de abril, lo que prometía ser una noche de fiesta con el artista Rubby Pérez terminó en caos. El techo de la discoteca se derrumbó, aplastando a cientos de personas. Este suceso es el tercero más letal en la historia de discotecas a nivel mundial, solo superado por tragedias en China y Brasil.
Investigaciones estancadas y falta de respuestas
Hasta ahora, no se han presentado cargos formales ni detenciones. Cerca de 30 denuncias han sido interpuestas contra el empresario Antonio Espaillat, dueño del local, y contra el Estado dominicano. Sin embargo, las autoridades no han dado a conocer avances concretos.
La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura (Onesvie), encargada de analizar el colapso, aún no ha publicado su informe. Además, no hay consenso sobre el número exacto de asistentes al evento. Mientras Espaillat afirma que había 510 personas, otras fuentes hablan de entre 300 y 800.
Duelo nacional y exigencias de justicia
El país ha vivido un mes de luto, con homenajes, seis días de duelo oficial y vigilias. Sin embargo, las familias de las víctimas exigen respuestas y justicia. Las protestas en el lugar del colapso han disminuido, pero la presión continúa en los medios, donde se libra una batalla entre los defensores de Espaillat y los afectados.
Este jueves se realizará una misa en el lugar de la tragedia, seguida de una marcha hacia la Procuraduría General. Allí, familiares y sobrevivientes encenderán velas en memoria de las víctimas y para exigir que se haga justicia.
Un mes después, el dolor sigue vivo y las preguntas sin respuesta. La tragedia del Jet Set ha dejado una herida profunda en República Dominicana, y la demanda de justicia sigue siendo más fuerte que nunca.





