Hace tres años, el 4 de noviembre de 2022, Santo Domingo y el Distrito Nacional vivieron una de las peores catástrofes naturales de su historia. Una tormenta sin precedentes causó inundaciones masivas, dejó nueve personas fallecidas y provocó daños materiales estimados en mil millones de pesos. Hoy, a tres años de aquel trágico suceso, el país sigue enfrentando riesgos similares.
Qué ocurrió aquel día
Todo comenzó alrededor de las 4:00 de la tarde. Un aguacero extraordinario cayó sobre la capital y partes de San Cristóbal, provocando inundaciones que paralizaron la ciudad. Avenidas principales quedaron anegadas, cientos de vehículos quedaron atrapados y miles de personas se vieron obligadas a regresar a sus hogares a pie. La lluvia disminuyó después de las 9:00 p.m., pero para entonces el desastre ya era inevitable.
Datos técnicos y registros
Las cifras fueron alarmantes:
- Acumulados de lluvia: 267 mm en el Parque Mirador Sur y más de 180 mm en Santo Domingo Este, según el INDOMET.
- Comparativa histórica: Superó ampliamente otros episodios, como las lluvias de octubre de 2006.
- Capacidad del drenaje: El sistema, diseñado para soportar entre 60 y 80 mm por hora, quedó completamente desbordado.
Víctimas y causas de muerte
Las autoridades confirmaron nueve fallecimientos:
- 5 por ahogamiento.
- 2 por electrocución debido a cables expuestos.
- 2 por derrumbes en zonas vulnerables.
Las muertes ocurrieron en sectores como Las 800, La Puya, Bellas Colinas, Villa Claudia, Villa Francisca y La Zurza.
Impacto en tránsito e infraestructura
La tormenta colapsó el sistema de tránsito en la capital. Avenidas como John F. Kennedy, Abraham Lincoln y Máximo Gómez quedaron bajo el agua. Cerca del 60% de las vías principales se vieron afectadas y más de 300 vehículos resultaron varados o dañados. Además, numerosas viviendas y negocios sufrieron pérdidas totales o parciales por el desbordamiento de cañadas y la insuficiente capacidad de drenaje.
Tres años después: persistencia del riesgo
A pesar del tiempo transcurrido, el país sigue siendo vulnerable. Las lluvias intensas, vaguadas y ondas tropicales continúan afectando la región. Recientemente, la tormenta tropical Melissa agravó inundaciones y daños, especialmente en la zona Sur, con graves afectaciones a la agricultura y la infraestructura vial.
Lecciones y retos pendientes
El 4 de noviembre de 2022 dejó al descubierto graves vulnerabilidades: un sistema de drenaje insuficiente, la ocupación de cauces y la falta de sistemas de alerta eficientes. Expertos y autoridades coinciden en que se necesitan inversiones urgentes en infraestructura hidráulica, mantenimiento de imbornales y campañas de educación ciudadana para reducir los riesgos ante futuros eventos climáticos extremos.
A tres años de aquel trágico día, el desafío sigue siendo claro: prevenir para no lamentar.





