El Gobierno dominicano destinó cerca de 600 millones de pesos en junio para subsidiar los combustibles, una medida que sigue representando una fuerte carga para las arcas del Estado. Este gasto se suma a los más de 7 mil millones de pesos invertidos en los primeros seis meses del año, un monto que supera el presupuesto de varios ministerios del país.
El subsidio a los combustibles se ha mantenido desde 2022, cuando el Gobierno decidió congelar los precios debido al impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania. Desde entonces, se han destinado más de 85 mil millones de pesos para mantener estables los precios de los hidrocarburos. Sin embargo, el conflicto bélico entre Irán e Israel en junio alteró los mercados internacionales, lo que aumentó la presión sobre el presupuesto estatal.
En junio, los subsidios se distribuyeron de la siguiente manera: 84.7 millones de pesos en la primera semana, 72.4 millones en la segunda, 80.5 millones en la tercera, 214.4 millones en la cuarta y 145.8 millones en la última semana del mes. Estas cifras reflejan el esfuerzo del Gobierno por evitar que los ciudadanos sientan el impacto de las fluctuaciones globales en los precios del petróleo.
Desde 2021, el Gobierno ha intentado reformar la Ley de Hidrocarburos, pero la propuesta sigue estancada en el Congreso Nacional. Uno de los puntos clave de la reforma es la revisión de la fórmula de cálculo de precios, que incluye impuestos, márgenes de comercialización y costos logísticos. Según expertos, estos factores encarecen artificialmente el precio final para los consumidores.
La reforma también busca reestructurar el esquema de subsidios, dirigiendo los apoyos de manera más focalizada a los sectores más vulnerables. Esto permitiría al Estado reducir la carga fiscal sin comprometer la sostenibilidad económica.
En resumen, el subsidio a los combustibles sigue siendo un tema crítico para la economía dominicana, mientras el Gobierno busca soluciones para equilibrar las necesidades de la población con la estabilidad financiera del país.





