La playa de Los Negros, en Azua, ha perdido su tranquilidad debido a la instalación de tres enormes barcazas generadoras de energía, que han transformado el paisaje y dejado a la comunidad local sumida en un profundo sentimiento de abandono.
Los habitantes de esta zona costera, conocida por su belleza natural, han visto cómo su entorno se ha visto alterado por el ruido constante y los impactos ambientales causados por estas estructuras. A pesar de las protestas y denuncias por contaminación y daños al ecosistema marino, las autoridades no han atendido sus reclamos, lo que ha llevado a la instalación de una tercera barcaza, aún más grande que las anteriores.
La comunidad, cansada y desilusionada, ha optado por guardar silencio. "Nos sentimos solos. Aquí nadie vino a explicarnos nada, nadie nos defendió", expresó un residente mientras trabajaba en la playa. El flujo de turistas ha disminuido, afectando a los comerciantes locales, y las familias temen por la salud de sus seres queridos debido al ruido y los residuos generados.
Las barcazas, propiedad de la empresa Karpowership, fueron instaladas en 2023 como parte de un proyecto gubernamental para solucionar el déficit energético en la región. Sin embargo, su operación ha generado preocupación por la quema de combustibles fósiles, que liberan gases contaminantes y contribuyen al cambio climático.
Mientras el proyecto avanza, los habitantes de Los Negros enfrentan un futuro incierto. Lo que antes era una lucha colectiva por proteger su entorno se ha convertido en un doloroso silencio, marcado por la división y la desesperanza. La playa que una vez fue símbolo de vida y armonía ahora yace bajo la sombra de las barcazas, dejando a la comunidad preguntándose qué más perderán.





