El Senado de la República ha aprobado el nuevo Código Penal en dos lecturas, marcando un paso crucial en un proceso que lleva más de 20 años en discusión. Ahora, el proyecto pasa a la Cámara de Diputados, que tiene solo cuatro días para decidir su futuro antes de que cierre la actual legislatura el próximo sábado 26 de julio. Si no se aprueba, el proceso tendría que reiniciarse en la próxima legislatura, que comienza el 16 de agosto.
El presidente Luis Abinader ha dejado claro que, si el Código Penal y otros proyectos clave, como la Ley de Compras y Contrataciones Públicas y la reforma del Código Laboral, no son aprobados, extenderá la legislatura actual mediante decreto. Esto subraya la importancia que el gobierno otorga a estas reformas.
El Código Penal dominicano, que data de finales del siglo XIX y está basado en el Código Napoleónico, incluye en su nueva versión más de 70 modalidades delictivas que antes no estaban contempladas. Entre las novedades destacan penas más severas para delitos como el feminicidio, el sicariato y la explotación sexual de menores. Por ejemplo, el feminicidio será castigado con penas de 30 a 40 años de prisión, mientras que el sicariato tendrá una condena similar. Además, la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes será sancionada con penas de 10 a 20 años.
El nuevo código también aborda delitos modernos como el ciberacoso, el uso de sustancias nocivas, la corrupción y el hostigamiento, entre otros. Estas reformas buscan adaptar la legislación penal a los desafíos actuales y garantizar una mayor protección para los ciudadanos.
Las discusiones sobre las modificaciones al Código Penal han estado en el Congreso Nacional durante dos décadas, pero su aprobación ha sido frustrada en varias ocasiones, incluso vetada por el Poder Ejecutivo. Ahora, con el Senado dando luz verde, todo dependerá de los diputados para que este proyecto se convierta en ley.
En resumen, el nuevo Código Penal representa un avance significativo en la legislación dominicana, pero su futuro sigue en manos de la Cámara de Diputados, que tiene poco tiempo para decidir.





