La República Dominicana estrena un nuevo sistema de licencias de conducir, más seguro y tecnológico, que busca modernizar el tránsito nacional y reducir la siniestralidad vial. El presidente Luis Abinader recibió la primera licencia en un acto simbólico encabezado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), marcando el inicio de una transformación que beneficiará a más de un millón de conductores.
Este nuevo modelo, desarrollado por el Consorcio Mobility ID tras un proceso de licitación pública, sustituye el sistema vigente durante dos décadas. A partir del 2 de marzo, los ciudadanos podrán adquirir o renovar sus licencias en oficinas habilitadas en todo el país y en el extranjero. El documento, fabricado en policarbonato de alta seguridad, incorpora tecnologías avanzadas como grabado láser, hologramas y microtextos para evitar falsificaciones.
Milton Morrison, director ejecutivo del INTRANT, destacó que este cambio no solo implica un nuevo formato, sino también un sistema más transparente y auditable. "Avanzamos hacia una movilidad más responsable, incorporando a motociclistas que hoy no tienen licencia y fortaleciendo su formación para reducir accidentes", afirmó. Además, el proyecto generará beneficios económicos superiores a los RD$1,000 millones para el país.
El sistema también integra biometría avanzada para validar la identidad de los conductores y establece un historial único centralizado. En los próximos 60 días, se implementará la Licencia Digital de Conducir (mDL), alineada con estándares internacionales. Esto facilitará su uso en el extranjero y reforzará su validez.
El plan incluye la apertura de nuevas oficinas en provincias como San Cristóbal, Monte Cristi y Santiago Rodríguez, así como en ciudades como New Jersey, Barcelona y Puerto Rico. Los ciudadanos cuya licencia no esté vencida no están obligados a cambiarla, pero podrán solicitar voluntariamente la nueva versión.
Con esta iniciativa, el país da un paso firme hacia un sistema de tránsito más seguro y eficiente, que promete mejorar la movilidad y reducir los riesgos en las vías. La implementación completa del sistema se desarrollará en fases, asegurando una transición ordenada para todos los usuarios.

