Treinta recién nacidos fallecieron en la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia, en Santo Domingo, lo que ha llevado a dos sociedades médicas a solicitar una investigación técnica e imparcial para determinar las causas de estas muertes. Las Sociedades Dominicana de Neonatología (SODONE) y de Pediatría expresaron su preocupación por el caso y se ofrecieron a colaborar con las autoridades sanitarias para esclarecer los hechos.
Una llamada a la acción
SODONE propuso la creación de una comisión técnica independiente que, junto a las autoridades correspondientes, audite de manera rigurosa y transparente tanto las causas clínicas como las administrativas de los decesos. Además, la sociedad médica destacó la necesidad de evaluar las condiciones estructurales, el equipamiento, los insumos y las medidas de bioseguridad en las unidades de cuidados intensivos neonatales a nivel nacional.
“Esta situación responde a deficiencias estructurales e institucionales que van más allá del trabajo del personal médico y hospitalario”, señaló SODONE en un comunicado. También se planteó la creación de una mesa de trabajo permanente con el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Salud (SNS) para mejorar los estándares de atención neonatal en la red pública de manera sostenible.
Preocupación de los pediatras
Por su parte, la Sociedad Dominicana de Pediatría hizo un llamado para que se realice una investigación exhaustiva, objetiva y basada en evidencia científica. El objetivo es aclarar las causas de las muertes y determinar las responsabilidades correspondientes. Además, instó al fortalecimiento inmediato de la vigilancia epidemiológica, la desinfección, la calidad microbiológica del agua y el cumplimiento de los protocolos en las unidades de cuidado intensivo neonatal en todo el país.
“Es imprescindible brindar datos precisos y oportunos a la población para garantizar la transparencia y mantener la confianza en el sistema sanitario”, expresó la sociedad en un comunicado.
Implicaciones para la salud pública
El caso ha puesto en evidencia las posibles carencias en la atención neonatal en el país, especialmente en lo que respecta a infraestructura y protocolos de bioseguridad. Ambas sociedades médicas coincidieron en que es necesario tomar medidas inmediatas para prevenir futuras tragedias y mejorar la calidad de la atención a los recién nacidos en los hospitales públicos.
Este incidente también destaca la importancia de la transparencia y la comunicación efectiva en situaciones de crisis de salud pública, especialmente cuando se trata de grupos vulnerables como los neonatos. Las autoridades sanitarias enfrentan ahora el desafío de investigar el caso a fondo y tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad de los pacientes.
