La República Dominicana ha logrado un avance significativo en su Índice de Desarrollo Humano (IDH), aumentándolo en un 32 % desde 1990. Sin embargo, las desigualdades estructurales siguen siendo un desafío importante, limitando el acceso equitativo a los beneficios del desarrollo para toda la población, según reveló el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El país se sitúa ahora en la categoría de desarrollo humano alto, con un valor de 0,776, ocupando el puesto 89 entre 193 naciones. No obstante, este progreso no se distribuye de manera uniforme. El informe del PNUD destaca que, aunque la nación ha reducido la desigualdad a un ritmo del 1,7 % anual entre 2010 y 2023, aún pierde un 18,3 % de su IDH debido a estas disparidades. Esta cifra, aunque mejor que el promedio regional de América Latina y el Caribe (20,9 %), sigue siendo preocupante.
A nivel interno, las diferencias son aún más marcadas. Mientras la región Ozama, que incluye el Distrito Nacional y Santo Domingo, disfruta de un desarrollo humano alto, otras áreas, especialmente las provincias fronterizas y la turística región de Yuma, presentan niveles medios o bajos. Esto refleja una brecha significativa en el acceso a servicios básicos como salud, educación y oportunidades económicas.
El PNUD ha recomendado a las autoridades dominicanas adoptar políticas que fomenten la inclusión y la sostenibilidad, más allá del crecimiento económico medido por el PIB. Entre las sugerencias clave se encuentran fortalecer la planificación territorial, mejorar el acceso a servicios sociales, promover la calidad educativa y avanzar en políticas fiscales progresivas que reduzcan las vulnerabilidades.
En resumen, aunque la República Dominicana ha avanzado en su desarrollo humano, las desigualdades internas siguen siendo un obstáculo importante. Para garantizar un progreso equitativo, el país necesita enfoques más inclusivos y políticas que beneficien a todas las regiones y comunidades.





