El presidente Luis Abinader salió al paso este sábado para defender el papel del fallecido dirigente político Ramón Alburquerque dentro de su Gobierno, tras surgir cuestionamientos públicos sobre el reconocimiento otorgado a su trayectoria. Abinader aseguró que Alburquerque, quien falleció el viernes tras una batalla contra el cáncer de hígado, mantuvo una relación cercana con el Ejecutivo y desempeñó funciones estratégicas clave, especialmente en el ámbito de las exportaciones hacia Guyana.
El mandatario subrayó que, aunque Alburquerque no ocupaba un cargo público formal, fue un asesor fundamental para su administración. "Siempre formó parte del equipo de asesoría del Gobierno", afirmó Abinader, quien destacó que en varias ocasiones se le ofrecieron responsabilidades oficiales. Además, el presidente resaltó las cualidades personales y profesionales del extinto líder, describiéndolo como "un ejemplo de superación" por su origen humilde y su ascenso a los más altos niveles del liderazgo político y académico del país.
Alburquerque, quien dominaba cinco idiomas y había estudiado múltiples carreras, enfrentaba complicaciones de salud desde hace algún tiempo. Había recibido tratamiento en Estados Unidos antes de ser trasladado a República Dominicana a mediados de enero para continuar su atención médica en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), donde finalmente falleció.
Las honras fúnebres del expresidente del Senado comenzaron este sábado con un velatorio en la Funeraria Jardín Memorial, ubicada en la avenida 27 de Febrero. Este domingo se llevará a cabo una misa de cuerpo presente a las 9:30 de la mañana, seguida de un traslado al Congreso Nacional para rendirle honores protocolarios. Posteriormente, su féretro será expuesto en la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno antes de su sepultura en el cementerio Jardín Memorial.
La muerte de Alburquerque ha generado un amplio debate sobre su legado y el reconocimiento que recibió en vida por parte de las instituciones del Estado. Su trayectoria política y académica, así como su contribución al desarrollo de las relaciones internacionales del país, lo convierten en una figura de relevancia nacional. Las ceremonias fúnebres en su honor reflejan el peso de su influencia en la política dominicana y marcan el cierre de un capítulo significativo en la historia reciente del país.
