Gobierno dominicano enfrenta duras críticas por gestión "improvisada" y crisis en servicios básicos
El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado, calificó como un "fracaso" la más reciente rendición de cuentas del mandatario Luis Abinader, acusando al gobierno de improvisación, incapacidad y desconexión con la realidad que enfrentan los ciudadanos. La crítica se centra en el deterioro de servicios públicos, el alto costo de vida y la inestabilidad del sistema eléctrico, que ha sufrido tres fallas masivas en seis meses.
Vargas aseguró que el discurso presidencial estuvo plagado de "medias verdades" y promesas incumplidas, sin abordar soluciones concretas para problemas como la inflación, la corrupción y la inseguridad. Según el líder opositor, el gobierno prioriza la propaganda sobre la planificación, evidenciado en proyectos emblemáticos como el monorriel y la expansión del Metro, que acumulan retrasos y sobrecostos.
Crisis eléctrica y alza de precios golpean a la población
El sector energético se ha convertido en el símbolo de la mala gestión, con apagones recurrentes, tarifas más altas y subsidios crecientes. Mientras tanto, las familias enfrentan el aumento descontrolado de alimentos y servicios básicos, sin medidas efectivas para proteger su poder adquisitivo.
En materia de seguridad, Vargas denunció que las promesas gubernamentales se repiten sin resultados tangibles, permitiendo que la delincuencia y el microtráfico sigan afectando comunidades vulnerables. A esto se suma el escándalo de corrupción en el SENASA, que ha minado la credibilidad del gobierno en temas de transparencia.
Deuda pública y falta de inversión social
El PRD también alertó sobre el crecimiento desmedido de la deuda pública, que no se traduce en mejoras para la población. "Se endeuda al país sin un plan claro de desarrollo", afirmó Vargas, quien prometió una oposición firme y propuestas alternativas centradas en eficiencia fiscal, producción nacional y un plan integral de seguridad.
Ante la creciente insatisfacción ciudadana, la presión política sobre el gobierno se intensifica, mientras la oposición busca posicionarse como una alternativa viable para las próximas elecciones. La demanda de resultados concretos, más que discursos, marca el tono del debate nacional.

