El PLD resurge como clave para un posible balotaje en las elecciones 2028
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) emerge como el posible árbitro de las próximas elecciones presidenciales, amenazando con forzar una segunda vuelta por primera vez en tres décadas. Analistas políticos y fuentes internas señalan que su reorganización interna y alianzas estratégicas podrían fragmentar el escenario actual, dominado por el oficialista PRM y la opositora Fuerza del Pueblo (FP).
Reactivación peledeísta
Tras su derrota en 2020, el PLD ha intensificado su activismo territorial, consolidando bases en asambleas provinciales y reposicionándose como una oposición "constructiva", según sus dirigentes. Su objetivo: evitar que cualquier partido supere el 50% de los votos en primera vuelta, reviviendo el histórico balotaje de 1996, cuando Leonel Fernández llegó al poder gracias a una alianza con Joaquín Balaguer.
Binomio y rivalidades
La posible candidatura de Gonzalo Castillo con Margarita Cedeño —que en 2020 obtuvo el 37%— podría restarle votos tanto a la FP, surgida de disidentes del PLD, como al PRM, afectado por casos de corrupción y desgaste gubernamental. Fuentes cercanas a Danilo Medina, presidente del PLD, confirman que el partido definirá su candidato a finales de este año.
El dilema de la FP
Leonel Fernández, líder de la FP, enfrenta un desafío mayúsculo. Si insiste en candidatearse en 2028, dividiría aún más el voto opositor, beneficiando al oficialismo. La tensión entre Fernández y Medina complica una posible alianza, pese a su pacto municipal en 2024, donde la FP obtuvo tres senadores y el PLD ninguno.
¿Alianza o fractura?
Aunque PLD, FP y PRD unieron fuerzas en las pasadas elecciones locales, el resultado fue magro frente al PRM. Expertos dudan de que repitan la fórmula en 2028, dado el choque de ambiciones. Ambos partidos ya adelantaron que irán con candidaturas presidenciales propias.
Con el reloj electoral en marcha, la reconfiguración de fuerzas promete una campaña sin precedentes, donde el PLD podría ser la pieza que decida si el país vuelve a una segunda vuelta o repite el modelo de victoria única.





