El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha lanzado una dura advertencia sobre el estado crítico del sector de la construcción en el país, señalando que más de la mitad de las obras están paralizadas. Según el partido, esta situación representa una grave amenaza para la economía y el empleo.
En una rueda de prensa, el secretario de Obras Públicas del PLD, Ramón Pepín, presentó datos del Registro de Oferta de Edificaciones (ROE-2025-1), que muestran que el 52% de los proyectos de construcción en República Dominicana están detenidos. Pepín describió esta cifra como "alarmante" y advirtió que refleja una falta de dinamismo tanto en la inversión pública como en la privada.
El PLD destacó que, durante décadas, la construcción ha sido un motor clave para el crecimiento económico y la generación de empleo en el país. Sin embargo, en los últimos años, el sector ha experimentado una desaceleración preocupante que, según el partido, podría revertir los avances logrados en administraciones anteriores.
Para hacer frente a esta crisis, el PLD propuso una serie de medidas urgentes. Entre ellas, se incluyen incentivos fiscales y financieros para reducir los costos de construcción y facilitar el acceso a créditos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas del sector. También sugirieron liberar parte del encaje legal para financiar viviendas de bajo costo y aumentar el presupuesto destinado a bonos de vivienda, con el objetivo de que más familias de clase media y trabajadora puedan adquirir un hogar.
Además, el partido abogó por la creación de una ventanilla única digital para agilizar los trámites de permisos de construcción, reduciendo los plazos a un máximo de 90 días. Estas propuestas buscan reactivar el sector y devolverle su papel como impulsor del desarrollo económico.
En resumen, el PLD ha puesto sobre la mesa una serie de soluciones para enfrentar la crisis en el sector de la construcción, un área que, según ellos, es vital para el futuro del país. Sin una acción inmediata, advierten, las consecuencias podrían ser devastadoras para la economía y las familias dominicanas.





