La Asamblea de la ONU para el Medio Ambiente (UNEA-7) ha aprobado una resolución presentada por la República Dominicana, junto con Barbados y Jamaica, para combatir el impacto del sargazo, un alga que está afectando gravemente al Caribe y África Occidental. La medida busca impulsar la investigación, la cooperación internacional y la movilización de recursos para enfrentar este problema, que amenaza el desarrollo sostenible, el turismo, la biodiversidad marina y la salud pública.
El sargazo, cuya presencia masiva se ha convertido en un fenómeno creciente, tiene graves consecuencias socioeconómicas y ambientales. Según la resolución aprobada el pasado 11 de diciembre, este problema afecta de manera desproporcionada a la región del Gran Caribe, pero también representa un desafío emergente para otras zonas del mundo. El documento, titulado “Fortalecimiento de la respuesta mundial ante la afluencia masiva de floraciones de sargazo”, destaca la necesidad de una acción coordinada a nivel internacional.
La UNEA ha solicitado a la directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) que elabore un informe exhaustivo sobre las iniciativas existentes y convoque una reunión de alto nivel para analizar las conclusiones. El Gobierno dominicano ha celebrado la decisión, afirmando que “abre la puerta a más investigación, más recursos y más cooperación”, y que coloca al país “en la primera línea de la respuesta global frente al sargazo”.
Este año, el Caribe ha enfrentado las mayores concentraciones de sargazo en más de una década, alcanzando las 60.800 toneladas en agosto. En respuesta, países como México, América Latina, el Caribe y la Unión Europea acordaron un Plan de Acción Regional para prevenir, alertar, recolectar y valorizar esta alga bajo un enfoque de economía circular.
En la República Dominicana, el sargazo representa una amenaza significativa para el turismo, que contribuye al 19 % del Producto Interior Bruto (PIB). Además, esta macroalga afecta negativamente a los ecosistemas marinos, perjudica la economía de los pescadores y puede causar problemas de salud debido al mal olor y las emisiones tóxicas durante su descomposición. Sin embargo, también tiene usos potenciales, como la producción de fertilizantes, biomasa y materiales industriales.
La resolución de la ONU marca un paso importante en la lucha contra el sargazo, convirtiendo una amenaza local en una causa global y fortaleciendo la cooperación internacional para enfrentar este desafío ambiental.





