NUEVO GOBERNADOR DEL BANCO DE PORTUGAL ADVIERTE SOBRE CRISIS INMOBILIARIA Y PIDE REFORMAS URGENTES
El nuevo gobernador del Banco de Portugal, Álvaro Santos Pereira, lanzó un mensaje claro en su toma de posesión: el país necesita reformas estructurales para crecer y debe vigilar de cerca el peligroso aumento de los precios de la vivienda.
"No podemos ser complacientes", declaró Pereira durante su discurso en el Museo del Dinero de Lisboa. Aseguró que, aunque Portugal está mejor que hace una década, el crecimiento económico sigue siendo insuficiente.
Alerta por la vivienda
Pereira señaló que el mercado inmobiliario es una gran preocupación. Los precios se han disparado, pero los salarios no siguen el mismo ritmo, lo que dificulta que las familias compren casa.
"Hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda", explicó. Criticó las trabas a la construcción y pidió a los ayuntamientos que actúen para agilizar los permisos.
Deuda, otro problema grave
El país sigue demasiado endeudado. La deuda pública ronda el 94% del PIB, y la del sector privado alcanza un alarmante 290%. Pereira insistió en que reducirla es "absolutamente vital".
Un banco central más fuerte
El nuevo gobernador prometió modernizar la institución: más independencia, más innovación y mayor presencia en todo el país. También advirtió sobre los riesgos del fraude en las transacciones digitales y prometió reforzar la seguridad.
Planes futuros
Entre sus prioridades está relanzar el Consejo Nacional de Estabilidad Financiera para analizar riesgos económicos. También quiere más educación financiera para los ciudadanos y medidas contra el blanqueo de dinero.
Trayectoria clave
Pereira, exministro de Economía durante la crisis de la troika, llega al Banco de Portugal tras ser economista jefe de la OCDE. Su nombramiento marca un cambio de rumbo tras la salida de Mário Centeno, vinculado al anterior gobierno socialista.
Conclusión
Con un mensaje de reformas y prudencia, el nuevo gobernador se enfrenta a dos grandes retos: frenar la burbuja inmobiliaria y reducir la deuda sin asfixiar el crecimiento. Portugal espera resultados.





