Miles de personas tomaron las calles de Michoacán para protestar contra la corrupción, la violencia y la impunidad en la entidad. La movilización, convocada bajo el lema “Ya basta de abusos y omisiones”, partió de la Plaza María Morelos y Pavón y reunió a ciudadanos de distintos municipios del estado y otras partes del país. Los manifestantes exigieron la revocación de mandato del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Durante la protesta, los ciudadanos derribaron la puerta del Palacio de Gobierno y se reportaron incendios y actos de vandalismo en algunas áreas del recinto. Las fuerzas de seguridad respondieron con gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes. Hasta el momento, no se han dado a conocer cifras oficiales sobre daños materiales o detenciones.
El malestar social se agrava tras el reciente asesinato de Carlos Manzo, un edil de Michoacán, que se convierte en la séptima ejecución de un funcionario local bajo la actual administración. Dos personas fueron detenidas en relación con el crimen, aunque una de ellas falleció posteriormente. Las autoridades confirmaron que el arma utilizada está vinculada a grupos delictivos y prometieron que el caso no quedará impune.
El cortejo fúnebre de Manzo se llevó a cabo bajo estrictas medidas de seguridad y se le rindió un homenaje póstumo en la plaza principal de Uruapan. Los manifestantes ya anunciaron una nueva concentración para el próximo 15 de noviembre, lo que sugiere que la tensión en la región está lejos de disminuir.
La situación en Michoacán sigue siendo crítica, con ciudadanos exigiendo acciones contundentes contra la violencia y la corrupción que afectan su día a día.





