Cinco años después de la aprobación de la Ley 225-20, que prometía eliminar las fundas plásticas gratuitas y prohibir el uso de foam en alimentos y bebidas, todo sigue igual en República Dominicana. A pesar de que el plazo venció el pasado 2 de octubre de 2025, los supermercados y colmados continúan repartiendo bolsas plásticas y utilizando vasos de foam. La gran pregunta es: ¿dónde está la fiscalización?
La ley, aprobada en 2020 tras un escándalo nacional por los ríos y mares repletos de desechos plásticos, estableció un plazo de cinco años para eliminar gradualmente estos materiales. Sin embargo, ni los comercios ni las autoridades han cumplido con lo establecido. Iván García, presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), denunció que en estos cinco años el Ministerio de Medio Ambiente nunca convocó a los gremios comerciales para coordinar la transición.
"En estos cinco años nadie del ministerio se ha acercado a reunirse con las principales instituciones del comercio. Tenemos más de 2,400 supermercados afiliados en todo el país, y no ha habido ni una sola comunicación oficial sobre este tema", afirmó García. Además, señaló que no se entregaron los equipos necesarios para clasificar los residuos, algo que era fundamental para cumplir con la ley.
Por su parte, el Ministerio de Medio Ambiente asegura que ha trabajado en la formación de inspectores y capacitaciones internas. Joseph Tost, asesor del ministerio, explicó que se están preparando inspectores para verificar si los comercios siguen entregando fundas plásticas de manera gratuita. Sin embargo, no se reportan sanciones ni inspecciones efectivas desde la promulgación de la ley.
En cinco años, la única medida visible ha sido una resolución del ministerio que prohíbe abandonar plásticos de un solo uso y foam en ríos, lagos y playas. Aunque simbólicamente importante, esta medida no sustituye la falta de fiscalización comercial. El senador Alexis Victoria Yeb, uno de los impulsores de la ley, admitió que la aplicación ha sido mínima y que faltan recursos y voluntad real para hacer cumplir la norma.
"¿Has visto que hemos tenido tres ministros de Medio Ambiente? El de ahora conoce el tema, pero se necesita implementar la ley de manera urgente", dijo Yeb. La inestabilidad institucional y la falta de acción han dejado la ley en el olvido, mientras los ríos y playas siguen llenos de plástico.
Cinco años después, la República Dominicana sigue atrapada entre la ineficiencia y la indiferencia. Una ley que debía transformar la cultura del consumo terminó convertida en letra muerta, arrastrada por la corriente del olvido institucional.





