El huracán Melissa, catalogado como el más devastador en la historia reciente del Caribe, ha dejado un saldo de más de 90 víctimas mortales tras su paso por Jamaica, Haití y Cuba en octubre de 2025. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, este ciclón alcanzó la categoría 5, con vientos de hasta 300 km/h, provocando marejadas destructivas, inundaciones masivas y daños materiales incalculables en la región.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha decidido retirar el nombre "Melissa" de su lista rotativa de nombres para ciclones debido a la magnitud de la catástrofe. En su lugar, se utilizará el nombre "Molly" para futuras tormentas. Este hecho marca un precedente, ya que solo se retiran los nombres de aquellos huracanes que causan un impacto significativo en vidas y economías.
El huracán Melissa ha sido comparado en intensidad con el huracán Dorian, que devastó las Bahamas en 2019, y el huracán del Día del Trabajo de 1935 en Estados Unidos. Ambos eventos son recordados como los más destructivos en la cuenca atlántica. Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, destacó que "los riesgos asociados a los ciclones tropicales son reales y están aumentando", subrayando la necesidad de preparación y acción temprana ante estos fenómenos.
A pesar de la fuerza del huracán, las autoridades han reconocido que las alertas tempranas y los pronósticos precisos ayudaron a salvar miles de vidas. Sin embargo, la recuperación en las zonas afectadas será larga y compleja, especialmente en sectores clave como el transporte, la energía y la pesca, que sufrieron graves pérdidas.
El Comité de Huracanes de la OMM ha enfatizado la importancia de seguir mejorando los sistemas de alerta y respuesta ante desastres naturales, especialmente en regiones vulnerables como el Caribe. Mientras tanto, las comunidades afectadas enfrentan el desafío de reconstruir sus hogares y economías, en un contexto donde los fenómenos climáticos extremos parecen ser cada vez más frecuentes.



