El presidente de la Suprema Corte de Justicia de República Dominicana, Henry Molina, ha reafirmado su compromiso con la transformación del sistema judicial, apostando por la digitalización y la eficiencia para reducir la mora judicial. En una serie de propuestas, Molina busca modernizar los procesos legales y garantizar que los casos no se prolonguen más de seis meses por instancia.
Molina, quien también lidera el Consejo del Poder Judicial, sugirió la creación de una oficina técnica previa al juicio para agilizar los trámites. Esta oficina se encargaría de preparar expedientes y facilitar negociaciones durante las audiencias preliminares, fortaleciendo así los acuerdos entre las partes. Además, propuso que los tribunales unipersonales manejen casos menos complejos, lo que permitiría una mayor eficiencia en el sistema.
Uno de los pilares de su plan es la digitalización integral. Molina destacó que ya existe la tecnología necesaria para notificar y tramitar electrónicamente todos los procesos judiciales. También abogó por realizar audiencias no esenciales de manera virtual, mientras que las audiencias de fondo pasarían por una transición más gradual hacia lo digital.
Gracias a estas medidas, la Suprema Corte ha logrado resolver el 81% de los casos en menos de tres meses, un avance significativo en la reducción de la mora judicial. Sin embargo, Molina reconoció que los tribunales de primera instancia en áreas como Santo Domingo, Santiago y el Distrito Nacional aún enfrentan retrasos, con niveles de resolución por debajo del 80%.
El presidente de la Suprema Corte también abordó la necesidad de reformas estructurales. Criticó prácticas judiciales tradicionales que, según él, deben desaparecer, y apoyó la idea de no judicializar casos relacionados con salud mental o consumo de drogas. Además, resaltó la importancia de una investigación rigurosa en los juicios de fondo y valoró el proceso de coordinación interinstitucional como un paso clave hacia una justicia más transparente y eficiente.
En conclusión, las propuestas de Henry Molina buscan modernizar el sistema judicial dominicano, reduciendo los tiempos de resolución de casos y mejorando la eficiencia a través de la digitalización y la coordinación entre instituciones. Estos cambios podrían marcar un antes y un después en la justicia del país, beneficiando tanto a los ciudadanos como al sistema legal en su conjunto.





