Al menos 16.000 personas han muerto en Haití desde 2022 debido a la violencia de las bandas armadas, según reveló el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk. Además, Türk alertó sobre el preocupante aumento de muertes causadas por el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad en operaciones contra estos grupos criminales. La situación en el país caribeño ha alcanzado un punto crítico, con violaciones de derechos humanos que se intensifican día a día.
Más de la mitad de los asesinatos registrados este año han ocurrido durante operaciones de las fuerzas de seguridad, un incremento significativo en comparación con años anteriores. Türk presentó estos datos durante un debate sobre Haití en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, donde describió la situación como "crítica" y advirtió que la violencia se ha extendido más allá de la capital, Puerto Príncipe, hacia otras regiones como Centro y Artibonito.
Las bandas armadas han creado un entorno propicio para el tráfico ilegal de armas, drogas y personas, lo que amenaza con desestabilizar aún más la región. Entre las violaciones de derechos humanos cometidas por estos grupos se encuentran asesinatos, secuestros, extorsiones, violencia sexual contra mujeres y niñas, y la destrucción de infraestructuras clave como escuelas y hospitales.
Por otro lado, Türk denunció que la policía ha ejecutado sumariamente a al menos 174 personas este año por su presunta vinculación con las bandas. Además, cerca de 500 sospechosos han sido asesinados en linchamientos o por grupos de "autodefensa" que han surgido espontáneamente. Desde marzo, el gobierno haitiano ha intensificado el uso de drones explosivos contra las bandas, causando la muerte de al menos 559 personas, incluidos 11 niños.
El alto comisionado subrayó que el uso de la fuerza por parte de las autoridades debe respetar los principios de legalidad, proporcionalidad y rendición de cuentas. También instó a las autoridades a investigar las denuncias de uso excesivo de la fuerza y a garantizar que se respeten los derechos humanos en todas las operaciones.
La crisis en Haití ha llevado al país a un colapso humanitario, con seis millones de personas, incluidos 3,3 millones de niños, necesitando ayuda urgente. Además, 1,3 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares debido a la violencia. Türk concluyó su intervención pidiendo a los Estados miembros de la ONU que cumplan con el embargo de armas impuesto a Haití para evitar el tráfico ilegal de armas, que alimenta la violencia en un país donde se estima que circulan entre 270.000 y 500.000 armas de fuego ilegales.
La situación en Haití sigue siendo desesperada, con una población atrapada en medio de una violencia que parece no tener fin. La comunidad internacional enfrenta el desafío de apoyar al país mientras lucha por restaurar el orden y proteger los derechos humanos de sus ciudadanos.





