Gobierno dominicano lanza ofensiva social con programas de vivienda y alimentación
El gobierno dominicano ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para combatir la pobreza extrema, con nuevos programas de vivienda y alimentación que beneficiarán a miles de familias en situación vulnerable. La iniciativa, anunciada por la Coordinadora del Gabinete de Política Social, Geanilda Vásquez, incluye la sustitución de pisos de tierra por cemento, la entrega de estufas de gas a hogares que aún cocinan con leña y el reforzamiento del programa "Hambre Cero".
Las primeras intervenciones se concentrarán en el barrio Capotillo, en el Distrito Nacional, donde ya se han identificado 1,500 familias que recibirán estufas modernas con tanques de gas incluidos. "No es aceptable que en pleno siglo XXI sigan existiendo hogares sin condiciones básicas", declaró Vásquez, quien aseguró que el plan responde a compromisos presidenciales y exigencias internacionales para reducir la desigualdad.
Acción inmediata y expansión
El proyecto forma parte de una política social más amplia, que busca superar los programas asistenciales tradicionales con intervenciones estructurales. Además de mejorar las viviendas, las autoridades trabajarán en la erradicación de la desnutrición infantil y el acceso a servicios básicos en comunidades marginadas.
Vásquez hizo un llamado a la población para sumarse a estas jornadas, destacando que el éxito depende de la colaboración entre el Estado y las comunidades. "No se trata solo de entregar recursos, sino de transformar realidades", afirmó.
Compromiso internacional y desafíos
La funcionaria recordó que República Dominicana ha asumido metas globales para reducir la pobreza extrema antes de 2030, un reto que requiere acelerar las inversiones sociales. Aunque no especificó plazos ni presupuesto detallado, adelantó que se priorizarán las zonas con mayores carencias.
El anuncio llega en un contexto de creciente presión por mejorar las condiciones de vida en barrios urbanos y regiones rurales, donde aún persisten altos índices de hacinamiento y falta de infraestructura. Las próximas semanas serán clave para confirmar el alcance real de estas medidas y su impacto en las familias más necesitadas.




