Miles de familias en proyectos de viviendas del plan gubernamental “Familia Feliz” enfrentan graves problemas de construcción, falta de servicios básicos y promesas incumplidas, según revelaron recientes investigaciones. Los residentes de los complejos Don Antonio, El Trapiche y Hato Nuevo denuncian grietas, filtraciones y fallas estructurales, además de la ausencia de áreas comunes y servicios como agua potable, a pesar de que los apartamentos fueron promocionados como “un paraíso”.
Los afectados expresan frustración y miedo. “No es familia feliz, es familia infeliz”, dijo una propietaria. Otro residente afirmó: “Si lavo en mi baño, el agua cae al primer piso. Las grietas están de lado a lado”. En El Trapiche, una mujer describió olores pestilentes y roturas constantes de tuberías, muy lejos del ambiente prometido al momento de la compra.
El Ministerio de Viviendas y Edificaciones (Mived) atribuyó los problemas a una situación general del sector construcción y aseguró que no tiene responsabilidad legal sobre las fallas. El viceministro Ernesto Mejía explicó que el Mived no supervisa la construcción ni regula las fallas, dejando a los adquirientes en un limbo sin un responsable claro. “Legalmente, no estamos como reguladores posteriores de una vivienda que se entrega por un constructor privado”, afirmó.
A pesar de ello, el Mived anunció un “plan de acción rápida” para corregir las fallas. Sin embargo, los residentes denunciaron que se les pidió firmar una carta agradeciendo supuestas mejoras que no se han realizado. La junta de residentes se negó a firmarla, y el Mived aseguró desconocer la procedencia del documento.
El Ministerio también anunció una nueva iniciativa, temporalmente llamada “Mi Vivienda 2”, que incluirá controles más estrictos para evitar que se repitan estos problemas. “Aquí no va a poder entrar cualquier improvisado de la construcción”, dijo Mejía. Sin embargo, estas medidas llegan tarde para las familias ya afectadas, que continúan viviendo entre grietas, filtraciones y promesas incumplidas.
Lo que debía ser el inicio de una vida estable se ha convertido en una pesadilla de miedo, endeudamiento y frustración para miles de personas.





