El exdirector del Seguro Nacional de Salud (Senasa), Santiago Marcelo Hazim, habría recibido el 90% de los sobornos pagados por empresas de servicios médicos implicadas en el escándalo conocido como Cobra. Los pagos, según la acusación, se realizaban en dólares estadounidenses y eran exigidos por el propio Hazim.
El restante 10% del dinero quedaba en manos de José Pablo Ortiz Giráldez, quien actuaba como recaudador y ahora es el principal delator de Hazim. Ambos mantenían una amistad de más de 30 años. Sin embargo, la situación cambió cuando Ortiz Giráldez fue investigado en otro caso, Calamar, vinculado al desfalco de más de 33 mil millones de pesos del erario dominicano durante el último gobierno del Partido de la Liberación Dominicana.
Según el expediente, los sobornos se entregaban en diversos lugares: en la calle, en vehículos de Hazim, en restaurantes de la capital e incluso en un apartamento alquilado a través de Airbnb. No obstante, cuando Ortiz Giráldez enfrentó problemas legales, Cinty Acosta Sención, una de las pagadoras de sobornos, le comunicó a Hazim que ya no continuaría entregando el dinero a través de él.
El Ministerio Público afirma que, pese a las dificultades judiciales, la estructura criminal no se detuvo. En su lugar, se reorganizó internamente. Germán Rafael Robles Quiñones, director jurídico del Senasa, asumió entonces el rol de receptor de los pagos ilícitos. Según la acusación, Robles Quiñones recibió más de RD$536 millones en efectivo, que luego entregaba directamente a Hazim.
La solicitud de medida de coerción contra los implicados continuará siendo analizada esta tarde en la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional. Este caso destapa una red de corrupción que ha sacudido al sistema de salud dominicano.





