Un violento asalto a mano armada en una joyería de alto perfil en el sector Cristo Rey del Distrito Nacional ha dejado pérdidas millonarias y ha encendido las alarmas sobre la seguridad en la capital dominicana. Un grupo de hombres encapuchados irrumpió en el establecimiento Popi Oro, disparando al aire y destrozando vitrinas antes de llevarse joyas valoradas en más de 50 millones de pesos, según informó el abogado de la empresa.
Los hechos ocurrieron este sábado y fueron captados por las cámaras de seguridad del local. En las imágenes difundidas en redes sociales, se observa a varios individuos vestidos de negro, con guantes y el rostro cubierto, ingresar corriendo al establecimiento. Uno de ellos portaba un bulto rosado, presumiblemente utilizado para almacenar las prendas robadas. Durante el ataque, tres empleados que se encontraban en el lugar intentaron repeler la agresión, pero finalmente se resguardaron en una oficina y cerraron la puerta.
La joyería confirmó que, afortunadamente, ninguna de las personas presentes resultó herida. En un comunicado publicado en su cuenta de Instagram, el negocio expresó: “Hoy nuestra joyería fue víctima de un robo. Queremos informarles que, gracias a Dios, todos los que nos encontrábamos presentes estamos bien y a salvo”. Sin embargo, el impacto económico del suceso es significativo, con pérdidas que superan los 50 millones de pesos.
Este incidente se suma a una serie de robos de alto perfil registrados en el país en los últimos meses, lo que ha generado preocupación entre los comerciantes y la ciudadanía en general. Las autoridades aún no han emitido un pronunciamiento oficial sobre el caso, ni se ha confirmado si hay sospechosos detenidos o si se ha iniciado una investigación formal.
El hecho ha provocado reacciones en redes sociales, donde usuarios han expresado su indignación por la audacia de los delincuentes y han cuestionado las medidas de seguridad en la zona. Mientras tanto, la joyería Popi Oro ha anunciado que permanecerá cerrada temporalmente mientras evalúan los daños y refuerzan sus protocolos de protección.
Este asalto no solo representa un golpe económico para el establecimiento, sino que también pone en evidencia los desafíos que enfrentan las empresas en materia de seguridad. El caso podría impulsar un debate más amplio sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención del delito en áreas comerciales clave del país.


