El secreto del narcotráfico en República Dominicana: ser un as del mar para convertirse en capo

El secreto del narcotráfico en República Dominicana: ser un as del mar para convertirse en capo

El mar como escuela del narcotráfico: así se forjan los capos en República Dominicana

Ser un experto navegante es el primer paso para escalar en el mundo del narcotráfico en República Dominicana. Según los organismos de seguridad del Estado, los llamados "lancheros" son piezas clave en esta peligrosa cadena, gracias a su habilidad para moverse en el mar y evitar la vigilancia.

La ubicación geográfica del país, en pleno Caribe, facilita esta actividad. Los dominicanos, muchos con experiencia en pesca y viajes ilegales hacia Puerto Rico, han desarrollado destrezas que los conectan directamente con proveedores de cocaína en Colombia y Venezuela, así como con jefes locales.

Entre los capos más conocidos por su pericia en la navegación están Bienvenido Guevara Díaz (Maconi), Ramón Antonio del Rosario Puente (Toño Leña), el fallecido Rolando Florián Féliz y Darío Gasolina.

El lanchero: el héroe anónimo del narcotráfico
El lanchero es un navegante experto que conoce el mar al dedillo, incluso sin usar brújulas o GPS. Su misión es transportar la droga de manera segura desde Sudamérica hasta las costas dominicanas, especialmente en la zona sur. Parte de la mercancía se queda en el país, mientras que el resto sigue su ruta hacia Puerto Rico, México, Estados Unidos o Europa.

El guaremate: el custodio en tierra
Una vez que la droga llega a la costa, entra en acción el guaremate. Este personaje se encarga de recoger el cargamento y, en ocasiones, de almacenarlo y custodiarlo.

Contrainteligencia y fiscalización
La organización cuenta con un equipo de contrainteligencia que vigila a los encargados del trasiego para evitar traiciones o robos. Además, el fiscal certifica que la droga ha llegado a su destino usando códigos como “el pájaro está en vuelo” o “el pájaro llegó a su nido”.

Traslado y distribución
La mercancía se guarda en lugares remotos y de difícil acceso. Luego, un equipo de traslado la mueve hacia centros de acopio, puertos y aeropuertos, donde se define su destino final.

El hombre y el financiero
Dentro de la estructura también está “El hombre”, un lobista que establece contactos con políticos, militares y funcionarios para garantizar la impunidad de las operaciones. El financiero, por su parte, aporta los recursos y administra el dinero.

El lugarteniente y el capo
El lugarteniente es el representante directo del capo y la cara visible de la organización. Su papel es proteger al verdadero líder, quien casi nunca se expone públicamente. Esto dificulta que las autoridades lo vinculen directamente con las operaciones criminales.

En Estados Unidos, se utiliza la figura legal de “conspiración para traficar drogas” para justificar extradiciones.

La Guardia Costera de EE.UU. ha reforzado sus patrullajes en el Caribe ante el aumento de las rutas de migración y narcotráfico. Mientras tanto, el mar sigue siendo la escuela donde se forjan los futuros capos dominicanos.

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