Las dietas poco saludables son responsables de una de cada cinco muertes en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este alarmante panorama ha puesto en el centro del debate la necesidad de implementar políticas públicas que fomenten una alimentación más consciente y reduzcan el consumo de productos ultraprocesados, ricos en azúcares, grasas y sodio. En países como República Dominicana, donde las enfermedades no transmisibles representan el 81% de las muertes anuales, expertos insisten en la urgencia de aprobar el etiquetado frontal de alimentos como herramienta clave para combatir esta crisis sanitaria.
El doctor Samuel Ramos, miembro de Dominicana Saludable, advierte que el consumo excesivo de alimentos procesados está directamente relacionado con enfermedades como hipertensión, diabetes, obesidad y problemas cardiovasculares. Estas patologías, consideradas "silenciosas", son responsables del 71% de las muertes globales, cobrando la vida de 41 millones de personas al año. En América Latina, la situación es aún más crítica debido a la alta disponibilidad y accesibilidad de productos con altos niveles de "nutrientes críticos": azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio.
La OMS y expertos locales coinciden en que el etiquetado frontal es una medida efectiva para educar a los consumidores y fomentar decisiones alimentarias más saludables. Este sistema, ya implementado en varios países, advierte de manera clara y visible sobre los excesos de ingredientes nocivos en los productos. Además, se plantea como una herramienta para regular la promoción de alimentos poco saludables, especialmente aquellos dirigidos a niños, cuya dieta temprana puede definir sus hábitos de por vida.
Las autoridades sanitarias insisten en que, sin acciones concretas, la situación seguirá empeorando. La evidencia científica respalda que políticas como el etiquetado frontal pueden reducir la demanda de productos no saludables y promover un cambio en los patrones de consumo. Aunque aún no se ha implementado en República Dominicana, se espera que este tema gane relevancia en la agenda pública, especialmente ante el aumento de enfermedades relacionadas con la mala alimentación.
Mientras tanto, los especialistas recomiendan evitar el consumo habitual de edulcorantes y alimentos procesados, y optar por alternativas más naturales. La batalla contra las enfermedades no transmisibles requiere no solo de cambios individuales, sino también de medidas estructurales que faciliten el acceso a opciones saludables. El etiquetado frontal se perfila como un paso crucial en esta dirección, aunque su implementación sigue pendiente en el país.



