Después de 73 años de operación, la Penitenciaría Nacional de La Victoria, en República Dominicana, comienza su cierre gradual. Este histórico recinto, construido en 1952 bajo el régimen de Rafael Leónidas Trujillo, fue durante décadas un símbolo de hacinamiento y degradación penitenciaria. Ahora, los internos están siendo trasladados a una nueva cárcel en Las Parras, marcando un paso crucial en la modernización del sistema penitenciario del país.
La Victoria abrió sus puertas el 17 de agosto de 1952 con capacidad para 1,200 reclusos. Sin embargo, al iniciar el proceso de traslado, la población penal superaba los 9,300 internos, multiplicando por nueve su límite original. Durante sus primeros años, el penal fue conocido por las torturas y golpizas infligidas a los acusados de crímenes o robos, así como por ser un destino frecuente para opositores políticos.
Entre los prisioneros emblemáticos que pasaron por La Victoria destacan Rafael “Fafa” Taveras, quien estuvo recluido en tres ocasiones, incluyendo un período en solitaria donde durmió desnudo en el suelo y recibió alimentación de muy mala calidad. También estuvieron encarcelados Roberto Santana, actual director de los centros penitenciarios del país, y el periodista José Bujosa Mieses (Chino), entre otros.
El traslado de los internos comenzó el miércoles 19 de noviembre, cuando los primeros 300 reclusos fueron llevados al Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, en San Antonio de Guerra. Al día siguiente, otro grupo de 300 reclusos siguió el mismo camino. El proceso está siendo coordinado por la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), liderada por Roberto Santana, quien décadas atrás también fue preso político en La Victoria.
Santana informó que los internos son recibidos por un equipo multidisciplinario de médicos, psicólogos, educadores y abogados, encargado de elaborar perfiles individuales y garantizar un proceso ordenado. El cierre total del penal será progresivo y representa uno de los pasos más importantes en la modernización del sistema penitenciario dominicano.
A lo largo de su historia, La Victoria fue escenario de tragedias como incendios e inundaciones. En 1999, un incendio causó pánico entre los reclusos y las autoridades. Además, en 1998, el huracán Georges provocó graves inundaciones en el penal. En los últimos años, el recinto también fue epicentro de operaciones criminales dirigidas desde su interior. En 2022, las autoridades desmantelaron un sofisticado sistema ilegal de internet operado por internos, que incluía un servidor, routers, cámaras de vigilancia y una red de fibra óptica.
El informe detallado sobre estas actividades fue presentado por el extitular de la DGSPC, Roberto Hernández Basilio, a la entonces procuradora general Miriam Germán Brito, evidenciando el nivel de penetración criminal que existía en la penitenciaría.
El cierre de La Victoria marca el fin de una era oscura en la historia penitenciaria dominicana y abre una nueva etapa para el sistema de justicia del país.





