Ciclo sin fin: Haitiano vive entre deportaciones y sobornos en busca de una vida mejor

Ciclo sin fin: Haitiano vive entre deportaciones y sobornos en busca de una vida mejor

Era un día como cualquier otro en Capotillo, Santo Domingo. Ariel Jean, un joven haitiano de 24 años, caminaba hacia su trabajo en una construcción cuando, de repente, escuchó una voz que lo paralizó: “Ahí hay uno”. En segundos, una camioneta de la Dirección General de Migración (DGM) apareció y los agentes saltaron para perseguirlo. Jean corrió desesperadamente, esquivando puestos de frutas y niños que iban a la escuela, pero no pudo escapar. Fue detenido, esposado con cintas plásticas y subido a un vehículo junto a otros haitianos. Era otra deportación más en su vida.

La lucha constante de Ariel Jean
Ariel Jean lleva años viviendo en República Dominicana de manera irregular. Cruzó la frontera desde Haití a los 15 años, buscando mejores oportunidades. En Santo Domingo, encontró trabajo en la construcción y un lugar para vivir en Villas Agrícolas, compartiendo una casa abandonada con otros haitianos indocumentados. Sin embargo, su vida es un ciclo interminable de detenciones, deportaciones y sobornos para volver a entrar al país. “La detención, la deportación y el pago del soborno ya no son un amargo sabor a derrota, sino más bien un pago por mi forma de vida ilegal”, explica Jean.

El desafío de vivir sin papeles
Jean ha sido deportado cinco veces. Cada vez, la pobreza y la falta de oportunidades en Haití lo empujan a regresar a República Dominicana. Ahorra dinero para pagar sobornos que le permiten cruzar la frontera de manera ilegal y retomar su vida clandestina. A pesar de los riesgos, sigue trabajando en la construcción y enviando remesas a su familia en Haití. Sin embargo, la sombra de la migración lo persigue constantemente, obligándolo a vivir en alerta permanente.

Las cifras de la deportación
Las estadísticas muestran un aumento en las deportaciones de haitianos desde República Dominicana. En 2024, se repatriaron 276.215 indocumentados. En el primer cuatrimestre de 2025, la cifra ya alcanzó los 119.003, un aumento del 71% respecto al mismo período del año anterior. A pesar de estos números, el flujo de personas que cruzan la frontera de manera ilegal sigue siendo alto. Las autoridades aseguran que la frontera está “sellada”, pero los vehículos cargados de haitianos indocumentados siguen siendo interceptados a diario.

Un ciclo sin fin
Ariel Jean no es una excepción. Su historia refleja la realidad de miles de haitianos que buscan una vida mejor en República Dominicana, pero terminan atrapados en un ciclo de deportaciones y retornos ilegales. Mientras las condiciones en Haití sigan siendo precarias, este flujo migratorio no cesará. Jean, como muchos otros, seguirá arriesgándolo todo, pagando sobornos y viviendo en la sombra, con la esperanza de un futuro mejor.

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