Caficultores del sur de República Dominicana piden ayuda urgente para salvar su mejor cosecha en una década
Los productores de café en la región sur del país han lanzado un grito de auxilio al gobierno. Temen perder la mayor y mejor cosecha de café en los últimos 10 años, que podría superar los 300 mil quintales. La situación se ha vuelto crítica debido a la falta de recolectores y las lluvias anticipadas que amenazan con arruinar el cultivo.
Este año, la producción nacional de café prometía ser histórica, con precios en el mercado mundial alcanzando niveles récord en 50 años. Solo en la región sur, se esperaba recolectar más de 120 mil quintales. Sin embargo, los caficultores enfrentan un problema grave: no hay suficientes trabajadores para recoger el grano.
La pérdida de esta cosecha no solo afectaría a los productores, sino que también obligaría al país a importar café, lo que generaría un gasto adicional de millones de dólares. En lugar de inyectar más de 6 mil millones de pesos en la economía local, el gobierno tendría que buscar divisas para comprar café en el extranjero.
La situación se ha agravado por las lluvias tempranas de octubre, que normalmente ocurren a mitad de la cosecha. Hasta ahora, ni el Instituto del Café ni el Ministerio de Agricultura han ofrecido soluciones concretas para apoyar a los productores.
Un golpe duro para la economía local
Desde 2012, la producción de café en República Dominicana ha ido en declive. En 2016, la cosecha apenas alcanzó los 86 mil quintales, su punto más bajo. Este año, con una cosecha prometedora y precios altos, los caficultores esperaban recuperarse de años de pérdidas. Pero la falta de mano de obra y las condiciones climáticas adversas podrían truncar sus esperanzas.
Cada libra de café que cae de la mata representa 21 pesos que no llegarán a los bolsillos de los productores. La situación es urgente, y los caficultores esperan que el gobierno actúe antes de que sea demasiado tarde.
En resumen
Los caficultores del sur de República Dominicana enfrentan una crisis que podría arruinar su mejor cosecha en una década. Sin ayuda inmediata, el país no solo perderá millones de pesos en ingresos, sino que también se verá obligado a importar café para cubrir la demanda local. La situación es crítica, y el tiempo se agota.





