La desaparición de dos menores en menos de un año ha encendido las alarmas en República Dominicana, poniendo en evidencia la urgencia de respuestas claras por parte de las autoridades. Brianna Genao, una niña desaparecida recientemente en Puerto Plata, y Roldany Calderón, un niño cuyo paradero se desconoce desde hace diez meses en Jarabacoa, han generado preocupación nacional y llamado la atención de líderes religiosos y ciudadanos por igual.
El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, destacó la gravedad de estos casos durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio. "Es muy lamentable que dos casos en tan poco tiempo hayan sucedido en este pequeño país", expresó, subrayando que la falta de resultados en las investigaciones podría generar dudas y suspicacias entre la población.
Morel Diplán hizo un llamado directo a las autoridades para que actúen con prontitud y transparencia. Advirtió que, de no resolverse estos casos, podrían repetirse hechos similares, especialmente cuando se trata de menores de edad. "Las autoridades tienen que dar respuesta", insistió, señalando que tanto el caso de Brianna como el de Roldany deben atenderse sin importar el tiempo transcurrido.
El contexto nacional refleja una creciente preocupación por la seguridad de los niños y la eficacia de los operativos de búsqueda. En un país con una población relativamente pequeña, la desaparición de menores en un período corto ha generado interrogantes sobre las medidas de prevención y la capacidad de las instituciones para abordar estos crímenes.
Las implicaciones sociales y políticas de estos casos son significativas. La falta de respuestas claras no solo afecta la confianza ciudadana en las autoridades, sino que también podría incentivar la impunidad. Morel Diplán enfatizó la necesidad de esclarecer estos hechos para evitar que se conviertan en un patrón recurrente.
Mientras las investigaciones continúan, la sociedad dominicana espera acciones concretas que garanticen la seguridad de los menores y la justicia para las familias afectadas. La presión sobre las autoridades para resolver estos casos sigue aumentando, marcando un punto crítico en la lucha contra las desapariciones infantiles en el país.





