En lo que va de año, al menos 10 niños menores de 5 años han perdido la vida a manos de sus padres o cuidadores en la República Dominicana, un trágico reflejo de la crisis de salud mental que afecta al país. Los casos, que incluyen ahorcamientos, puñaladas, torturas y maltratos físicos, han dejado una profunda herida en la sociedad y han encendido las alarmas sobre la necesidad de abordar este problema de manera urgente.
Según datos del Ministerio Público, desde 2020 se han registrado 237,272 denuncias por violencia intrafamiliar en el país. La violencia verbal y psicológica encabeza la lista, con un promedio de 7,930 denuncias anuales solo en la zona oriental de Santo Domingo. En 2022, los casos de violencia física alcanzaron los 5,540, mientras que los de violencia verbal y psicológica superaron los 11,000.
Profesionales de la salud mental han señalado que estos crímenes están vinculados a trastornos como la depresión, la ansiedad y otros factores psicológicos. La psicóloga clínica Heidy Camilo destacó la importancia de evaluar el estado mental de los agresores antes de emitir juicios públicos. “No se puede entrevistar a un imputado con sospecha de trastorno mental sin un diagnóstico previo, porque eso contamina todo el proceso”, advirtió.
El psicólogo clínico Teodoro Díaz Cuevas explicó que la violencia intrafamiliar es el resultado de una combinación de factores psicológicos, sociales y culturales. “La impulsividad, la baja autoestima, la falta de empatía y la dependencia emocional son rasgos comunes en los agresores”, afirmó. Además, señaló que la impunidad y las respuestas estatales deficientes agravan el problema.
Por su parte, la psicóloga Hayddé Domínguez atribuyó estos casos a la cultura patriarcal arraigada en el país, la normalización del maltrato infantil y el estrés económico y social. “El débil sistema de protección infantil complica aún más la situación”, añadió.
Faride Raful, ministra de Interior y Policía, expresó su preocupación por el aumento de los infanticidios y destacó la falta de atención a la salud mental como un factor clave. “La salud mental es un detonante de este flagelo”, afirmó.
Entre los casos más recientes destaca el de una madre que envenenó a sus tres hijos y luego se quitó la vida en Santo Domingo Este. También resuena el caso de una niña de 7 años que murió tras sufrir torturas y maltratos físicos sistemáticos en el sector Los Guandules. Otro caso impactante fue el de un padre que apuñaló más de 100 veces a su bebé de 11 meses en Villa Rivas.
Las autoridades han instado a la población a denunciar cualquier caso de maltrato infantil a través de la Línea Vida (809-200-1202) de la Procuraduría General de la República o en las redes sociales oficiales del Conani (@conanirdo). Es crucial proporcionar referencias como la dirección o el nombre del abusador para abordar los casos de manera oportuna.
Esta ola de violencia contra los más pequeños es un llamado urgente a reforzar los sistemas de protección infantil y a priorizar la salud mental en el país. La sociedad no puede seguir ignorando estas señales de alarma.





