El presidente Luis Abinader se ausentó este miércoles de las celebraciones del Día de la Altagracia en la Basílica de Higüey debido a un cuadro gripal que lo mantiene en reposo. La primera dama, Raquel Arbaje, confirmó que el mandatario presentó fiebre y malestar general durante la noche anterior, lo que le impidió asistir a uno de los eventos religiosos más importantes del país.
Arbaje explicó que Abinader comenzó a sentir síntomas anoche, con una fiebre que superó los 38 grados y episodios de tos. “Esta mañana me dijo: ‘Raquel, no tengo fuerzas’”, relató la primera dama al llegar al santuario. Aseguró que se trata de un virus común y descartó que pudiera tratarse de influenza o alguna otra afección más grave.
La festividad del Día de la Altagracia, que congrega a miles de fieles cada año, es un momento clave para la fe católica en República Dominicana. Arbaje destacó que su presencia en el evento tenía como objetivo pedir guía espiritual no solo para el presidente, sino también para los servidores públicos y los ciudadanos en general. “Esto no tiene que ver con partidos políticos, sino con estar todos como dominicanos, con un mismo fin”, afirmó.
Por su parte, la vicepresidenta Raquel Peña resaltó la importancia de la celebración como una muestra de la fe del pueblo dominicano. “Hoy venimos a rendirle homenaje a nuestra Virgen y estamos muy contentas, tanto la primera dama como yo”, expresó. Peña aprovechó la ocasión para pedir salud, paz y prosperidad para todos los ciudadanos.
La ausencia del presidente en un acto de tanta relevancia nacional ha generado comentarios en redes sociales, aunque desde el gobierno se ha insistido en que se trata de una situación pasajera y sin mayores complicaciones. Abinader, quien ha mantenido una agenda pública activa en los últimos meses, se encuentra bajo supervisión médica para garantizar su pronta recuperación.
Este episodio pone de manifiesto la importancia de la salud de los líderes políticos en momentos clave para el país, especialmente en un contexto donde la participación en eventos religiosos y culturales sigue siendo fundamental para la cohesión social. Las autoridades esperan que el presidente se recupere pronto para retomar sus actividades oficiales.




