El 21 de abril de 2021, la Unión Europea (UE) puso sobre la mesa una medida pionera para la regulación de la Inteligencia Artificial (IA). Después de tres años de consultas, Bruselas estableció la categorización de esos sistemas según su riesgo y la prohibición cuando este sea "inadmisible", véase la vigilancia masiva, el reconocimiento facial o el crédito social que usa China. Sin embargo, la acelerada irrupción de modelos generativos como el popular ChatGPT ha torpedeado la propuesta original, forzando a los legisladores europeos a estudiar vías para poner la IA bajo control.
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