Por Pipo el crítico. Santo Domingo, República de la Diversión – En un giro que ha sorprendido a absolutamente nadie, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) anunció esta semana su nuevo proyecto estrella: un reality show político titulado “¿Quién Quiere Ser Presidente?”, protagonizado por nueve precandidatos hambrientos de poder, cámaras y selfies con niños pobres.
El show, que será transmitido por CDN, Telemicro y el canal de YouTube de cada precandidato, incluirá pruebas como “resuelve un apagón en vivo”, “diplomacia con calor y sin aire acondicionado”, y el esperado segmento “a ver quién llora mejor en un acto del 27 de Febrero”.
El jurado estará compuesto por exdirigentes del PRD que ahora están en el PRM, pero que podrían volver al PRD si no ganan nada.
“Esto no es una lucha interna. Es una competencia sana, como el Juego del Calamar, pero con guayaberas”, explicó Guido Gómez Mazara, mientras practicaba su discurso frente a un espejo y leía los comentarios de sus lives en TikTok.
Fuentes confiables confirmaron que Raquel Peña ensaya coreografías con empleados de la Vicepresidencia, mientras David Collado organiza tours guiados por su propio ego. Por otro lado, Roberto Fulcar prometió “una educación inclusiva, eficiente y con menos matemáticas para no confundir a nadie”.
Carolina Mejía y Yayo Sanz Lovatón, en un gesto de unidad forzada, se tomaron una foto sonriendo con los dientes apretados, generando rumores sobre una alianza basada en abrazos incómodos y comunicados conjuntos.
“Si Dios quiere y el algoritmo ayuda, yo voy”, dijo Tony Peña Guaba, mientras compartía una encuesta en WhatsApp hecha por su propio equipo, donde aparecía en primer lugar con 78% de preferencia… entre sus familiares.
Reflexión disfrazada de chercha:
Lo curioso no es que haya nueve aspirantes presidenciales. Lo preocupante es que si el PRM no estuviera en el poder, ninguno de ellos se atrevería a decir “yo aspiro” ni en un karaoke. Ser “presidenciable” en Dominicana es como ser artista: funciona mientras hay tarima, cámara y presupuesto.
El problema no es la ambición. El problema es que cuando el poder se vuelve el único pegamento de un partido, la lealtad se derrite más rápido que un aire del gobierno en una escuela pública.
Así que ya sabes: disfruta del show, pero recuerda que los mismos que hoy quieren "servir al país" son los mismos que mañana ni saludan si pierden el micrófono.
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Pipo el crítico
Nadie sabe exactamente quién es, pero todos saben que dice lo que muchos callan. Su pluma pica, pero también enseña. Mezcla la risa con la indignación, el relajo con la realidad, y siempre deja una pregunta en el aire. Es el que le pasa la mano al pueblo y el látigo a los que se lo merecen. Si te duele lo que escribe, algo hiciste.
No es que relajo, es que lo digo riéndome pa’ que no llores.






