Por Pipo el crítico: En un acto patriótico sin precedentes, el gobierno dominicano ha logrado lo impensable: reducir el desempleo mientras la gente sigue sin saber de qué rayos va a comer mañana. Según cifras oficiales, más de 176 mil nuevos empleos netos fueron creados entre enero y marzo de 2025, lo que elevó el nivel de ocupación a su punto más alto desde que el país tenía cordones umbilicales.
“Estamos felices, pero confundidos”, confesó Doña Bienvenida Tapia, madre de tres y empleada de sí misma desde 2008, cuando montó un puesto de yaniqueques imaginarios en el patio de su casa. “Me dijeron que ahora soy formal porque uso delantal”.
El Ministerio de Trabajo celebró los logros con una rueda de prensa donde se presentaron “nuevos empleados formales”, entre ellos:
Un joven que cobra por decir “buenos días” en las paradas de guagua.
Una señora que monitorea si la brisita sopla parejo en el Malecón.
Y un señor que trabaja 14 horas diarias en una fábrica invisible que aún no ha sido construida, pero ya aparece en los registros del Banco Central.
“Esto demuestra que estamos creando empleos de calidad, aunque no sepamos dónde están ni en qué consisten”, declaró el vocero del Banco Central mientras sacaba un PowerPoint en Comic Sans con gráficos de barras que parecían tener resaca.
El fenómeno de la formalización también ha generado nuevas industrias. Por ejemplo, cientos de ciudadanos ahora laboran como “rellenadores de encuestas” para la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT). “Yo mismo llené como siete encuestas distintas, con nombres falsos y hasta currículum en papel de empanada”, confesó el joven Jean Michael Stalin, ahora oficialmente considerado “analista cuántico de ocupación social”.
Los datos también revelan que la informalidad sigue cayendo, posiblemente porque ya no hay forma de estar más informal que antes. “Ya ni vendiendo limones en los semáforos te escapas del sistema”, se quejó un buhonero del kilómetro 9 que ahora tiene que pagar AFP y TSS por su carretilla.
Mientras tanto, los nuevos empleos siguen creciendo como verdolaga, aunque los sueldos no. La mayoría de los empleos formales ofrecen salarios que apenas cubren el pasaje, un juguito de sobre y el derecho a existir sin seguro médico.
Reflexión camuflada entre risas:
Más allá del chiste, este tipo de cifras oficiales a veces parecen escritas por guionistas de comedia. No se trata solo de decir que hay empleos; se trata de qué calidad tienen, cuánto pagan, si garantizan derechos, estabilidad y futuro. Celebrar números sin mirar el contenido es como aplaudir que una película rompió récord en taquilla… sin importar que era malísima. Al final, un país no se levanta con estadísticas maquilladas, sino con trabajos que realmente dignifiquen la vida.
Autor del artículo

Pipo el crítico
Nadie sabe exactamente quién es, pero todos saben que dice lo que muchos callan. Su pluma pica, pero también enseña. Mezcla la risa con la indignación, el relajo con la realidad, y siempre deja una pregunta en el aire. Es el que le pasa la mano al pueblo y el látigo a los que se lo merecen. Si te duele lo que escribe, algo hiciste.
No es que relajo, es que lo digo riéndome pa’ que no llores.






