Gobierno y empresa minera unen fuerzas para rescatar ríos en Sánchez Ramírez
Una alianza estratégica entre el Estado y el sector privado logró la reforestación de tres cuencas críticas en Cotuí, Sánchez Ramírez, marcando un antes y después en la lucha contra la erosión y la contaminación hídrica en esta región clave para la minería dominicana.
En una movilización sin precedentes, el Ministerio de Energía y Minas, junto al Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa) y la empresa Barrick Pueblo Viejo, plantaron 240 árboles nativos —cedro, mara y Juan Primero— además de bambú, en las riberas de los ríos Colorao, Zinc y Margajita. La acción, que incluyó limpieza de plásticos y desechos, busca frenar el deterioro ambiental en una zona donde confluyen actividad industrial y recursos naturales estratégicos.
Minas con conciencia ecológica
Giovanni Bloise, viceministro de Minas, destacó la urgencia de proteger las fuentes agua en un país insular: "Aquí el agua no nos llega de fuera; la producimos o la perdemos". Aseguró que la minería responsable no solo es posible, sino necesaria para equilibrar desarrollo económico y sostenibilidad. Mientras, Omar Dotel, director de Asuntos Ambientales del ministerio, recordó éxitos previos como la recuperación del bosque en la presa de Mejita, un área que hasta hace años era un "pasivo ambiental".
Empresas sumadas al cambio
Jahaziel Serrano, de Barrick Pueblo Viejo, ratificó el compromiso de la industria con las futuras generaciones: "Sostenibilidad no es un eslogan; es gestionar el hoy sin hipotecar el mañana". La jornada reunió a 70 voluntarios que, además de plantar árboles, retiraron toneladas de basura para evitar que llegue a los afluentes.
¿Por qué importa?
Sánchez Ramírez alberga uno de los yacimientos mineros más importantes del Caribe, pero también sufre presiones ambientales históricas. Esta intervención —parte de un plan nacional que incluye siembra de cultivos minoritarios como aguacate y yuca— podría ser modelo para otras regiones con conflictos entre industria y ecología.
Autoridades adelantan que replicarán la estrategia en otras cuencas vulnerables, con miras a cumplir metas del plan de reforestación 2025. La pregunta ahora es si este ritmo podrá contrarrestar décadas de impacto ambiental. Por lo pronto, los árboles recién plantados en Cotuí ya son un símbolo de que minería y naturaleza pueden —al menos por un día— trabajar codo con codo.



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