El expresidente Hipólito Mejía evitó pronunciarse directamente sobre los recientes cambios en el gabinete del gobierno de Luis Abinader, aunque señaló que este tipo de movimientos "siempre son útiles". La declaración del exmandatario llega en un momento clave, donde la reconfiguración del equipo gubernamental ha generado debates y expectativas en el panorama político nacional.
Mejía, quien lideró el país entre el 2000 y el 2004, aseguró que no es su función evaluar si los ajustes son positivos o negativos. "Son útiles los cambios, pero analizarlos que si es bueno o malo esa no es función mía", afirmó. Además, descartó cualquier tipo de intervención o cabildeo para promocionar nombramientos de personas cercanas a él dentro de la administración pública. "Yo no manejo ese tipo de cabildeo. Yo no quiero ser cabildero", recalcó.
Estas declaraciones se producen en un contexto donde el gobierno de Abinader ha realizado varios cambios en su gabinete, ajustes que han sido interpretados como una estrategia para reforzar su gestión ante desafíos económicos y sociales. Aunque Mejía no entró en detalles sobre los nombres o posiciones afectadas, sugirió que podría haber espacio para más movimientos en el futuro. "Me gustaría saber si hacen falta más cambios", manifestó, aunque insistió en mantenerse al margen de cualquier presión o influencia directa.
El papel de Mejía como figura política sigue siendo relevante, especialmente dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), una fuerza que ha mantenido cierta presencia en la arena política del país. Sus palabras podrían influir en la percepción pública sobre los ajustes gubernamentales, aunque ha optado por no tomar una postura clara al respecto.
El gobierno de Abinader enfrenta actualmente retos significativos, incluyendo la reactivación económica postpandemia y la gestión de servicios públicos clave. Los cambios en su equipo buscan, según analistas, fortalecer la capacidad de respuesta ante estas demandas. Sin embargo, la opinión pública y los sectores políticos siguen atentos a cómo estos movimientos impactarán en la eficacia de las políticas implementadas.
En ese sentido, las declaraciones de Mejía podrían ser vistas como un llamado a mantener un enfoque pragmático y estratégico en los ajustes gubernamentales, aunque evitando cualquier tipo de injerencia partidista o personal. Su postura refleja una cautela que podría interpretarse como un respaldo tácito a la necesidad de renovación, aunque sin comprometerse con una evaluación específica.
Este episodio marca otro capítulo en la relación entre figuras políticas dominicanas de peso, en un año donde el gobierno busca consolidar su imagen y avanzar en sus promesas de campaña. El desarrollo de estos ajustes y su impacto en la administración pública seguirán siendo temas centrales en los próximos meses.






