Presidente Abinader marca seis años al frente de República Dominicana con economía estable y obras visibles pese a crisis global
El mandatario dominicano Luis Abinader cumple seis años en el poder enfrentando desafíos sin precedentes: desde una pandemia devastadora hasta conflictos internacionales que sacudieron la economía mundial. Pese a ello, su gobierno ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica, atraer inversión extranjera y ejecutar obras emblemáticas, según reconocen analistas y sectores empresariales.
Crisis tras crisis: el sello de su gestión
Abinader asumió en 2020, justo cuando el COVID-19 paralizaba al mundo. Durante más de un año, su administración centró esfuerzos en controlar el impacto sanitario y social, postergando otras prioridades. Luego, la guerra en Ucrania y las tensiones geopolíticas complicaron el escenario, obligando a ajustes para proteger la economía local.
Pilares de su administración
Entre sus logros destacan:
- Crecimiento económico: con inflación controlada y reservas internacionales sólidas, pese a los choques externos.
- Obras públicas: como el Metro de Santo Domingo (Línea 2C), el Teleférico de Los Alcarrizos y el túnel de Plaza La Bandera, inaugurado recientemente.
- Programas sociales: como Bono Gas y Quédate en Casa, que aliviaron a familias vulnerables.
- Reforma policial: un proyecto prioritario para mejorar la seguridad ciudadana.
Diplomacia y tensiones con Haití
El manejo de la crisis migratoria y humanitaria en Haití le granjeó reconocimiento internacional. Sus intervenciones en la ONU exigiendo apoyo para el país vecino posicionaron a República Dominicana como un actor clave en la región. La salida del canciller Roberto Álvarez, no obstante, abre interrogantes sobre el futuro de esta política.
Controversias y autocritica
Abinader ha enfrentado críticas por errores de colaboradores y por la falta de defensa pública de sus logros por parte de su propio partido, el PRM. Sin embargo, su decisión de prohibir la reelección presidencial mediante una reforma constitucional —incluso para sí mismo— fue aplaudida como un gesto democrático.
¿Qué sigue?
Con dos años restantes en el cargo, el presidente deberá consolidar las reformas iniciadas, especialmente en seguridad y justicia, áreas donde persisten desafíos. Su apuesta por la "independencia judicial" —ejemplificada con la designación de una procuradora no afín a su partido— será clave para su legado.
Mientras tanto, los dominicanos evalúan su gestión: para muchos, es un líder accesible que rompió protocolos; para otros, un mandatario que aún tiene deudas pendientes en materia social. Lo cierto es que, en medio de un panorama global adverso, Abinader ha mantenido el rumbo. Ahora, la pregunta es si podrá cerrar su mandato con broche de oro.











