Revolución en las Fuerzas Armadas: Abinader sacude el alto mando con ascensos y retiros históricos
El presidente Luis Abinader ejecutó una rotación sin precedentes en la cúpula militar dominicana, con cambios que afectan a los mandos del Ejército, la Fuerza Aérea y la seguridad presidencial. Los movimientos, formalizados mediante decreto este domingo, incluyen ascensos estratégicos, retiros forzosos y nuevas designaciones que redefinen el liderazgo castrense en pleno año electoral.
Relevo generacional en la Fuerza Aérea
El mayor general Floreal Suárez Martínez fue retirado de la comandancia de la Fuerza Aérea, tras ser sustituido por el recién ascendido mayor general Enmanuel Souffront Tamayo. La institución aérea también estrenará subcomandante (general Manuel Brito Estepan) e inspector general (general de brigada Dionisio De la Rosa). Fuentes castrenses vinculan los cambios con la modernización de la aviación militar.
El Ejército: nuevos rostros, misma línea
La jefatura del Ejército dominicano vivió su mayor reajuste, con el mayor general Celin Rubio Terrero asumiendo como asesor militar presidencial, reemplazando a Rafael Carrasco Paulino. Otros ascensos clave incluyen al general José Durán Infante (nuevo subcomandante) y al mayor general Enrique Aguilera Trujillo. El viceministro de Defensa, Miguel Rubio Báez, fue retirado abruptamente, dando paso a Delio Colón Rosario.
La seguridad de Palacio, bajo nueva dirección
La Guardia Presidencial y el CUSEP, cuerpos clave para la protección del primer mandatario, también fueron renovados. El mayor general Guillermo Caro Cruz asumirá la jefatura de seguridad de la Presidencia, mientras el general Rafael Ramírez Tejeda toma el mando del regimiento de elite. Los analistas interpretan estos movimientos como un refuerzo a la confianza del presidente en su círculo más cercano.
Retiros forzosos y tensiones internas
Entre los más afectados por el decreto figura el general Rafael Núñez Veloz, retirado "por antigüedad en el servicio", según el texto oficial. El documento no aclara si los desplazamientos responden a evaluaciones de desempeño o a ajustes políticos, aunque fuentes castrenses aseguran que siguen protocolos de rotación programada.
Este terremoto institucional ocurre en un año marcado por tensiones regionales y elecciones presidenciales, donde las Fuerzas Armadas juegan un papel protagónico en la estabilidad nacional. Expertos en defensa anticipan que los nuevos mandos deberán enfrentar desafíos como el crimen transnacional y la modernización de equipos, en medio de un escenario fiscal ajustado.
Con estas decisiones, Abinader consolida su huella en el estamento militar, un mensaje claro de control sobre las instituciones armadas en vísperas de un período político clave. Los próximos meses dirán si los cambios traen mayor eficiencia operativa o abren nuevas fisuras en la jerarquía castrense.







